El descubrimiento de los planes divinos proporciona al alma la clave para descifrar el propio pasado. En ese momento encajan las piezas de lo que hasta ahora era como un rompecabezas: por qué conocimos a aquella determinada persona, las ayudas especiales que experimentamos en un determinado momento... La vocación también proyecta su luz sobre la vida futura, que se ve plena de sentido.
Aprovechando esta fecha especial del Día de la Amistad, en un mensaje a los participantes en la VI Jornada de los jóvenes en Lituania, el papa Francisco les señaló que “el amor de Cristo y su amistad no son una ilusión –Jesús en la cruz muestra cuán concretos son– ni están reservados solo para algunos”.
El Santo Padre les remitió estas reflexiones para “su crecimiento espiritual y su misión en la Iglesia y en el mundo”, con ocasión de la fecha de clausura del evento, que ha llevado como lema Yo los llamo amigos.
“Jesús quiere ser su amigo, su hermano, maestro de la verdad y de la vida”, les dijo el Papa, al mismo tiempo que les señaló que “esta amistad de Jesús, que nos trae la misericordia y el amor de Dios, es ‘gratuidad’ puro don. Él no les pide nada a cambio, solo les pide que lo reciban”. Francisco les indicó a los jóvenes que “Jesús quiere amarlos por lo que son, incluso en su propia fragilidad y debilidad, para que, tocados por su amor, puedan ser renovados”.
El Papa les recordó a los jóvenes que “el encuentro con el amor de Dios en la amistad con Cristo es posible, en primer lugar, en los Sacramentos, especialmente la Eucaristía y la Reconciliación”, y añadió que “Jesús siempre nos perdona”. (Frases extractadas del libro Hablar con Dios, de Francisco Fernández Carvajal, y http://www.aciprensa.com)