04 may. 2026

El Tea Party o los anarquistas que

Por Ivan Couronne, de AFP

Acusados.  Legisladores en los pasillos del Capitolio. Es difícil acordar con allegados al  Tea Party

Acusados. Legisladores en los pasillos del Capitolio. Es difícil acordar con allegados al Tea Party

WASHINGTON - EEUU

Pirómanos, extremistas, suicidas y anarquistas: los legisladores del Tea Party son acusados cada día de sabotear al sistema político estadounidense, pero su intransigencia es la clave de su éxito, en una geografía electoral cada vez más polarizada.

La retórica se inflamó en los pasillos del Congreso estadounidense desde que se desencadenó el martes el primer cierre parcial de la administración federal en 17 años. Para el jefe de los demócratas en el Senado, Harry Reid, aliado del presidente Barack Obama, “estamos en relación con anarquistas: odian al Estado”.

¿Cuántos son ellos, en el seno del grupo republicano de la Cámara de representantes? Entre 30 y 40, sobre 232. Son considerados como miembros del “grupo duro” del Tea Party: radicales entre los radicales, anti-Estado, anti-impuestos y ultraconservadores en temas sociales, religiosos y sobre armas.

Muchos de ellos son novatos en política, elegidos en las legislativas de noviembre de 2010, año de la adopción de la reforma del sistema de salud prometido por Obama, y percibido como la primera piedra de un socialismo a la europea en Estados Unidos.

Tim Huelskamp, de 44 años, es el ejemplo perfecto de esta nueva promoción. Este agricultor de profesión, titulado con un doctorado en ciencias políticas, representa a la primera gran circunscripción de Kansas, en el corazón conservador del país. Fue elegido en 2010 con el 73% de los votos. En 2012, el partido demócrata no pudo encontrar un candidato para enfrentarlo y fue reelegido con 100% de los sufragios.

Desde hace meses milita por vincular el financiamiento del Estado federal al fracaso de la ley de reforma de la salud, una línea dura adoptada por el partido republicano bajo su presión y de sus camaradas, hasta provocar la parálisis del presupuesto.

Pero pese a una opinión pública que juzga muy duramente a los republicanos por el bloqueo, los legisladores como Huelskamp están protegidos de una eventual sanción electoral.

“Los congresistas buscan ante todo la reelección”, explicó Sarah Binder, investigadora en ciencias políticas en la Universidad George Washington. “Es muy posible que la imagen republicana sufra un golpe, pero no es algo que se sentirá en estados como Idaho o Kansas”, sólidamente allegados a los republicanos.

Más que el desarrollo electoral, el factor principal de la emergencia de candidatos muy radicalizados es, según Binder, la polarización creciente de la geografía electoral: los republicanos en las zonas rurales, los demócratas sobre las costas y en las ciudades. Cada vez más, la elección crucial es la primaria, transformada en un concurso de pureza ideológica.

En 1995 y 1996, la mayoría republicana y el presidente demócrata Bill Clinton también se enfrentaron por el presupuesto y llegaron al bloqueo.