08 abr. 2026

El SOAT pondrá a prueba la responsabilidad ciudadana

Desde que las motos se convirtieron en un medio de transporte al alcance de gran cantidad de personas en todos los lugares de la geografía nacional, la cantidad de accidentes de tránsito —con sus secuelas lógicas— ha pasado a ser uno de los problemas más graves del país.

La estadística indica que el año pasado hubo 1.080 fallecidos en episodios que involucraron a diversos rodados. De esa cantidad, 7 de cada 10 iban a bordo de motocicletas. Con lesiones quedaron 6.200 personas, de las cuales 4.100 sufrieron heridas trasladándose en motocicletas. El Estado solventó sus gastos de atención médica.

Ante esta realidad, una de las salidas encontradas es la del seguro obligatorio para los conductores de motos, automóviles y camiones. De lo que paga cada propietario saldrá el fondo para abonar —hasta cierto monto— los gastos hospitalarios que demanden las víctimas de los accidentes ocurridos en vías públicas.

El SOAT, cuando esté plenamente implementado, en el 2015, permitirá al Estado ahorrar al menos 75 millones de dólares y destinar estos fondos a otras áreas de la salud. En este sentido, la ley que lo pone en marcha constituirá un alivio para las siempre maltrechas arcas del Ministerio de Hacienda.

En teoría, el SOAT es una opción relativamente buena. Habrá que ver, sin embargo, su eficacia cuando se vuelva operativo el instrumento legal. Es necesario preguntarse qué va a pasar con los que se accidentan y no tienen el seguro obligatorio, quién se va a hacer cargo de sus gastos. ¿El Estado otra vez? Si así fuese, muchos optarán por evadir la ley.

Otro aspecto relevante al que todavía las empresas aseguradoras no han encontrado una respuesta sólida es el caso de los que ya tienen un seguro de sus vehículos y se verán obligados a pagar doble. Es necesario, entonces, buscar una opción que armonice el cumplimiento de lo que ordena el SOAT y la ampliación de la cobertura por parte de las compañías que venden las pólizas.

Atendiendo a que, cuando el sistema funcione tal como debe ser, responder a todos los factores vinculados al seguro va a ser muy complejo, es necesaria una meticulosa ingeniería, donde sean considerados con ecuanimidad los intereses de todos los sectores. De no ser así, el sistema generará reacciones adversas y creará enojosas situaciones, que llevarán a concluir que el remedio es peor que la enfermedad.

Es importante, sin embargo, que se haya dado un primer paso. A la par de él, es necesario recalcar la necesidad de mayor conciencia y educación de los conductores. Aun cuando las tragedias tengan alguna cobertura económica, es indudable que provocan situaciones que nunca van a poder ser cubiertas con dinero únicamente. Por eso es mejor evitarlas.