Por Marco López<br/><br/>marcol@uhora.com.py<br/><br/>Europeos, latinoamericanos y también paraguayos siguen apegados a Dan Brown y a su obra El símbolo perdido, una de las más requeridas en las librerías.<br/><br/>Desde su aparición, a mediados de setiembre pasado, el libro se ha mantenido entre los preferidos de los lectores.<br/><br/>Tan sólo el primer día que estuvo disponible en su versión original, en las tiendas de Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña se esfumaron más de un millón de copias de las estanterías, marcando un nuevo récord de ventas.<br/><br/>En Paraguay, El símbolo perdido, que vuelve a tener como protagonista al profesor Robert Langdon, también es uno de los más solicitados, al igual que en Argentina, Brasil, Colombia, Estados Unidos y Europa.<br/><br/>El movimiento que tiene en el mercado local el voluminoso título de más de 600 páginas coincide con la tendencia global. Desde finales de octubre, cuando llegó traducido al español, en las librerías El Lector, Quijote y Servilibro se vendieron casi 1.000 ejemplares del último libro de ficción de Dan Brown. La cifra es elevada si se considera el tamaño del círculo de lectores consuetudinarios y el factor precio, de peso a la hora de hurgar en los bolsillos.<br/><br/>Aun así, el fervor por las aventuras del semiólogo Lang–don, que apareció por primera vez en Ángeles y Demonios (2000) y, luego, en El Código Da Vinci (2003), se mantiene.<br/><br/>CRITICADO. Pero Brown también se ganó enemigos, especialmente entre los críticos literarios. Básicamente, al estadounidense se le acusa de no asumir riesgos en su última producción. Señalan los especialistas que, si bien la lectura es agradable, la obra carece de la frescura de sus predecesoras porque su autor se apegó a la tentadora repetición de fórmulas en la que otros escritores caen: “si funciona, no la toques”.<br/><br/>Sin embargo, el público aficionado al género y fiel al escritor poca importancia le dio al frío recibimiento que los entendidos le dieron a El símbolo perdido.<br/><br/> En el nuevo capítulo de la serie de historias de intriga elaboradas por Brown, Lang–don se encuentra en el corazón de Washington, donde investiga la misteriosa desaparición de su mentor, Peter Solomon. Esta vez no es el Opus Dei, ni el grupo de los Iluminati el foco de atención: son los masones.<br/><br/>Aunque el thriller del estadounidense ya es un best seller, es improbable que supere la marca de los 80 millones de ejemplares vendidos que hasta el 2009 se contabilizaban del El Código Da Vinci, el título más rentable de Brown. El símbolo perdido está disponible en las librerías a G. 170.000. <br/><br/>Las librerías paraguayas anuncian que pedirán más volúmenes a la editorial para satisfacer a sus clientes que siguen requiriendo el libro.<br/><br/>"ES SOLO UNA FICCIÓN MÁS"<br/><br/>En gran medida, el éxito de las últimas obras de Dan Brown, y en especial El Código Da Vinci, se debió a la polémica.<br/><br/>El abordaje que el autor hizo sobre el Jesús y el rol de la Iglesia Católica en la referida obra provocó una ola de reacciones –más en contra que a favor–, lo que se convirtió en la campaña publicitaria perfecta para el título literario.<br/><br/>El mismo fenómeno se repitió cuando la adaptación cinematográfica llegó a las salas de cine en el 2006, de la mano del director Ron Howard.<br/><br/>Sin embargo, la más reciente producción de Brown, en la que intenta desentrañar los misterios de la masonería, no preocupa a los seguidores de ese movimiento.<br/><br/>"La lectura del libro El símbolo perdido es en verdad entretenida, pero sólo es una novela más de ficción”, comenta Ignacio Mendoza Unzain, gran maestro de la Gran Logia del Paraguay.<br/><br/>"El libro –señala Mendoza– cuenta algunas verdades sobre los masones que están disponibles en en cualquier texto sobre el tema. No aporta nada nuevo”, agrega. <br/><br/>En algunas logias del extranjero, la obra incluso fue recibida con beneplácito, como un vehículo para explicar a la comunidad en qué consiste esa asociación.<br/><br/>MAGNATE DE LA LITERATURA<br/><br/>Dan Brown es uno de los magnates de la literatura junto a la británica J.R. Rowling (Harry Potter), con ingresos que superan los 75 millones de dólares al año. El multifacético Brown fue músico y ejerció la docencia antes de convertirse en escritor a tiempo completo. De niño sintió gran atracción por los rompecabezas y crucigramas. Se graduó en 1986 en el Amherst College, una tradicional institución de arte, ubicada en Massachusetts. Al culminar sus estudios se dedicó a componer y a cantar. Se mudó a Hollywood buscando la gloria, pero sus producciones discográficas no lograron mayor notoriedad. No fue hasta 1993, cuando se decidió a escribir. Publicó cinco novelas: Fortaleza digital (1998), Ángeles y Demonios (2000), La conspiración, El Código Da Vinci (2003) y El símbolo perdido (2009).<br/><br/>