El proyecto de ley tiene el objetivo de mejorar las relaciones entre EE.UU. y Libia, siempre y cuando el Gobierno de ese país resuelva los “numerosos” casos de terrorismo pendientes y ofrezca indemnización a las víctimas.
El proyecto de ley tiene el objetivo de mejorar las relaciones entre EE.UU. y Libia, siempre y cuando el Gobierno de ese país resuelva los “numerosos” casos de terrorismo pendientes y ofrezca indemnización a las víctimas. EFE | Ampliar imagen
Esos casos incluyen el atentado contra el vuelo 103 de Pan Am en 1988 sobre Lockerbie, Escocia, en el que fallecieron 270 personas, y el perpetrado en la discoteca LaBelle en Berlín (Alemania) en 1986, que causó tres muertos y 229 heridos.
También figuran los ataques contra las aerolíneas Egypt Air y UTA, de origen francés, y otro en el aeropuerto de Roma, según la medida.
El Departamento de Estado ha negociado con el Gobierno de Libia las compensaciones por las lesiones o muerte de víctimas, y la medida deja en claro que estas serán significativas y no provendrán del dinero de los contribuyentes estadounidenses.
La iniciativa prevé la creación de un mecanismo para que el Departamento de Estado seleccione a la entidad que canalice los fondos libios para indemnizar a las víctimas.
También exige que el Gobierno de EE.UU. certifique en un informe al Congreso que Libia, en efecto, ha efectuado todos los pagos pendientes.
Bajo el acuerdo, Libia se compromete a desembolsar fondos si a cambio recibe garantías sobre la resolución definitiva de los casos y que no afrontará más acciones judiciales en Estados Unidos.
Pero Estados Unidos tendrá la última palabra, ya que Libia no estará inmune de demandas colectivas ante tribunales hasta que haga todos los pagos.
Si Libia no cumple con su parte del acuerdo, las demandas podrán proseguir en el sistema judicial estadounidense, según la medida bipartidista patrocinada por los senadores Joe Biden, Richard Lugar, Frank Lautenberg y Patrick Leahy, entre otros.
“Durante demasiados años, Libia se había negado a aceptar responsabilidad por sus horrendos actos de terrorismo contra víctimas estadounidenses. Pero, ante las presiones que aplicamos, Libia puede finalmente rendir cuentas por estos devastadores actos”, dijo en un comunicado el demócrata Lautenberg.
EE.UU. y Libia han buscado un mayor acercamiento y más cooperación bilateral desde que el Gobierno de Muammar Gadafi decidió, en 2003, abandonar sus ambiciones de desarrollar armas de destrucción masiva.
Así, Libia consiguió que se eliminaran las sanciones impuestas por EE.UU., la ONU y la Unión Europea, además de que el Departamento de Estado lo sacó de su lista negra.
Para que se convierta en ley, la medida, o una similar, tendrá que ser aprobada también en la Cámara de Representantes, lo que ocurrirá después del receso legislativo de agosto.
Sean McCormack, portavoz del Departamento de Estado, dijo que la medida augura buenas noticias para los familiares de las víctimas.
“Creemos que es una movida correcta (...porque) les permitirá la compensación justa que han buscado de forma expedita”, declaró McCormack durante una rueda de prensa.
Agregó que la medida “ayudará a EE.UU. y a Libia a cerrar de una vez el libro sobre un período contencioso” en sus relaciones “y ver hacia el futuro”.
Por su parte, Kara Weipz, que habló en nombre de las víctimas del vuelo de Pan Am 103, dijo en un comunicado que “después de 20 años de espera, esto (la medida) es el paso final para recibir el último pago” que Libia debe a las víctimas.
Se calcula que Libia ha desembolsado ya unos ocho millones de dólares a cada una de las 268 familias afectadas por la voladura del vuelo 103, pero aún les debe dos millones.