Más de 1.600 delegados provenientes de todos los rincones del país llegaron a la ciudad costera de Susa, 120 kilómetros al sur de la capital, para tratar de reconducir la situación después de que en noviembre un tercio de sus 86 diputados amenazara con abandonar la disciplina en el Parlamento.
Días antes, estos críticos habían denunciado un intento de agresión por parte de partidarios de Hafed Caid Essebsi, hijo del presidente del país y de “Nidá Tunis”, Beji Caid Essebsi, al que muchos acusan de maniobrar para intentar suceder a su progenitor en ambos cargos.
Ante la gravedad de la situación, que amenazaba con dejar a “Nidá Tunis” como segunda fuerza en la Cámara tras los islamistas de An Nahda, el mandatario obligó a su vástago a negar públicamente sus supuestas intenciones y convocó este congreso para intentar cerrar la fractura.
Una división que también pone en riesgo la estabilidad del Gobierno que la formación lidera junto a los islamistas y que se agravó esta semana después de que su exsecretario general y miembro fundador, Mohsen Marzuk, anunciara el boicot al congreso y la creación de un partido propio.
Marzuk, que celebra mañana su propio acto político en la capital, acusó de “Nidá Tunis” de haber perdido el espíritu democrático y de conciliación de las diferentes sensibilidades con el que nació en 2012, en un momento en el que la revolución estaba a punto de descarrilar.
Según el borrador del discurso inaugural de Essebsi al que Efe tuvo acceso, el mandatario apenas hará una breve alusión a la disputa, subrayando la necesidad de superarla en interés de la nación.
“Quizá la última crisis por la que ha pasado el partido es parte de la evolución natural de su actividad, pero no quiero detenerme en ello mucho. Hay que superarla por el interés nacional y hacer que pase por encima de los intereses partidistas e individuales”, señala el párrafo.
Al hilo de este argumento, Anis Maazum, coordinador regional de la localidad de Ariana, en el extrarradio de la capital, y miembro del Comité Ejecutivo, aseguró a Efe que este congreso era necesario más allá de estas pugnas.
“Se van a revisar las grandes líneas del programa político. Nidaa Tunis nació para ser una máquina electoral y esperamos que a partir de este primer congreso se convierta en un verdadero partido político para gobernar muchos años más”, afirmó.
“Nidá Tunis” (la llamada de Túnez) fue fundado el 16 de junio de 2012 por el actual presidente del país en un momento de violencia en y enfrentamiento entre los diversos grupos de la revolución tras la victoria electoral de An Nahda.
Essebsi logró concitar en torno a su idea a un mosaico de grupos contrapuestos, desde conservadores de la época de Zin el Abidin Ben Ali, el dictador derrocado en 2011, a miembros de la izquierda socialista y comunista, movimientos progresistas, de defensa de los derechos humanos, feministas, jóvenes, sindicalistas y laicos.