Ante miles de fieles, Milei se inclinó para saludar sonriente y abrazar a su compatriota y sumo pontífice en la Basílica de San Pedro, tras concluir la misa de canonización de la beata María Antonia de Paz y Figueroa, conocida como Mama Antula (1730-1799).
Previamente, los dos líderes hablaron en privado e intercambiaron gestos afectuosos, según pudo verse en un video filtrado en redes sociales.
BROMAS. En él, Francisco, sentado en silla de ruedas, bromea con el mandatario que en el pasado lo había calificado de “imbécil” y “representante del maligno”.
"¿Te cortaste el pelo?”, le pregunta con humor el pontífice. “Me emprolijé”, responde Milei, conocido entre sus simpatizantes como “el Peluca”, y acto seguido le pregunta si le puede dar un beso. “Sí, hijo, sí”, le contesta sonriente Francisco, poniendo su mano sobre su cabeza y agradeciéndole la visita al Vaticano.
El pontífice saludó también cariñosamente a la canciller Diana Mondino, que le dio otro beso. Y a Karina Milei, la secretaria general de Presidencia —"gracias por apoyarlo a este"—, le dice Francisco refiriéndose a su hermano.
La estampa de este domingo fue la culminación de una semana frenética para Milei, que viajó a Jerusalén, rezó emocionado en el Muro de los Lamentos, tuvo su primera gran crisis con el fracaso de su megapaquete de reformas, se despachó con numerosos insultos a sus detractores y hasta tuvo tiempo de hacer turismo en Roma antes de ver al papa.
“Es un momento histórico”, dijo a la AFP Mariana Accietto, una argentina oriunda de Córdoba y residente en Roma. “Esperemos que el presidente y el papa busquen mejorar la situación en Argentina”, añadió esta mujer de 50 años.
AUDIENCIA, HOY. El de este domingo fue un primer contacto antes de la audiencia de hoy en el Vaticano, en la que Francisco y Milei podrán hablar extendidamente.
El mismo día, el presidente argentino se verá con su homólogo italiano Sergio Mattarella, y con la primera ministra Giorgia Meloni.
Con las imágenes de este domingo, Francisco y Milei escenificaron la paz tras los insultos de este al pontífice, al que todavía en campaña acusó de “injerencia política”.
Jorge Mario Bergoglio y el nuevo presidente habían dado ya varios pasos en este sentido, el primero con una llamada de felicitación tras el triunfo electoral de noviembre, y el segundo con una invitación a visitar a Argentina.
Los dos parten de postulados muy diferentes en cuanto a la forma de enfrentar la pobreza, un mal que aqueja a un 40% de la población de Argentina, donde la inflación cerró el pasado año por encima del 200%.
A lo largo de su papado, Francisco ha cargado contra los excesos y las desigualdades generadas por el liberalismo. Milei, un economista ultraliberal que asumió el 10 de diciembre y gobierna en minoría, apuesta por una política privatizadora y desreguladora, y un recorte tajante del gasto público.
Una línea que ha prometido mantener, pese a fracasar el martes en la cámara baja su megapaquete de medidas económicas y políticas conocido como Ley Ómnibus.
El papa Francisco, jesuita y antiguo arzobispo de Buenos Aires, no visita su país natal desde que fue elegido al frente de la Iglesia católica en 2013, y su deseo de hacerlo este año será una de las grandes cuestiones que sobrevolará la audiencia de hoy.
En una entrevista con Vatican News, el actual arzobispo de Buenos Aires Jorge Ignacio García Cuerva manifestó la impaciencia que hay por ver a Francisco en Argentina.