04 may. 2026

El Papa sigue en el centro de la polémica por casos de pedofilia

El padre Federico Lombardi, en su defensa, dijo que los ataques lanzados por la prensa contra Benedicto XVI, por su gestión en los escándalos de pedofilia en el seno de la Iglesia Católica, no lo han debilitado.

AFP

CIUDAD DEL VATICANO

Considerado por unos como “el mayor pecador de la Iglesia” y por otros como precursor en la denuncia de los escándalos de pedofilia, el papa Benedicto XVI continuaba ayer en el centro de la polémica, acusado de haber hecho la vista gorda ante los abusos sexuales cometidos por los sacerdotes.

“Los recientes ataques mediáticos provocaron daños, pero la autoridad del Papa y el compromiso de la Congregación por la Doctrina de la Fe contra los abusos sexuales a los menores no salen debilitados, sino reforzados”, afirmó Lombardi, citado por la prensa italiana.

Benedicto XVI, que ya había sido criticado como líder de la Iglesia tras la publicación de informaciones sobre cientos de casos de pedofilia en el seno del clero encubiertos durante décadas por su jerarquía, se ve ahora atacado directamente.

Según el diario New York Times, en 1996, cuando dirigía la Congregación por la Doctrina de la Fe, a cargo de los problemas de pedofilia en el clero, Joseph Ratzinger evitó sancionar a un religioso estadounidense acusado de repetidas violaciones a 200 niños sordos.

"¿Cómo han podido los católicos hacer esto? ¿Cómo han podido los sacerdotes (pedófilos) continuar ejerciendo y celebrando la comunión?”, se preguntaba el sábado el diario británico The Independent en un editorial.

EN ESPAÑA. Un profesor de teología citado por El País, Juan José Tamayo, de la Universidad Carlos III de Madrid, se sorprendía de “la facilidad con la que, en el caso de la interrupción voluntaria del embarazo, la jerarquía eclesiástica establece la relación directa entre pecado y delito exigiendo las consiguientes sanciones penales para las mujeres y sus colaboradores, y (...) la dificultad a la hora de hacer lo mismo con los abusos sexuales cometidos por personas consagradas a Dios”.

Según un sondeo publicado en la revista alemana Stern, el 17% de los alemanes afirma confiar en la Iglesia Católica (contra 29% a finales de enero) y 24% en el Papa (38% en enero). El juicio es extremadamente severo. “El Papa es seguramente el mayor pecador de toda la Iglesia Católica”, consideraba un suizo citado por el Tribune, de Ginebra.

Pero también se alzaron muchas voces para “no cargar sobre el Papa todos los pecados de la tierra”, como escribía el diario regional francés Republique du Centre. “Es la paradoja de Benedicto XVI, atacado en el exterior por no haber actuado, y desde el interior por haber actuado demasiado”, analizaba el Corriere della Sera.

Muchos católicos recuerdan todavía las duras palabras pronunciadas por Ratzinger pocas semanas antes de la muerte de su predecesor Juan Pablo II y de su ascenso al pontificado.

“Tantas mancillas en la Iglesia, y en particular entre los que, en el sacerdocio, deberían pertenecerle totalmente”, lanzó en marzo de 2005. “A menudo, Señor, tu Iglesia nos parece una barca lista a hundirse, una barca que hace aguas por todos lados”, agregó. Pensaba seguramente en todos los delitos graves que había debido instruir como prefecto de la Congregación por la Doctrina de la Fe. En ese cargo, fue artífice en 1981 de un decreto que exigía a los obispos que hiciesen llegar todas las informaciones al Vaticano y alejasen a los curas pedófilos de los niños.

BENEDICTO XVI PELEA CONTRA LOS ABUSOS

“Nadie hizo tanto” como Benedicto XVI en la lucha contra los abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes, aseguró el diario L’Osservatore Romano, que publicó unas declaraciones del cardenal de Westminster, Vincent Nichols, en defensa del Pontífice. Nichols manifestó que el Papa en su época de cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe introdujo importantes cambios en el derecho de la Iglesia, entre ellos la inclusión en el Derecho Canónico del delito contra los niños cometido a través de internet. Otras medidas fueron la extensión de los delitos de abusos de niños hasta la edad de 18 años, la renuncia caso por caso de la prescripción y la elaboración de un sistema para la rápida reducción al estado clerical de los sacerdotes acusados. “El Papa no es un observador ocioso, sus acciones hablan tanto como sus palabras”, afirmó Nichols en su defensa de Benedicto XVI. El cardenal señaló que desde el 2001 en Inglaterra y Gales la política seguida por los obispos es la de informar a la Policía y a los servicios sociales de todas las acusaciones de abusos a niños.