En el encuentro con los obispos del Brasil en la Catedral da Sé en São Paulo, el papa Benedicto XVI afirmó ayer que en el seno de la Iglesia, “cuando el valor del compromiso sacerdotal es cuestionado como entrega total a Dios a través del celibato apostólico y como disponibilidad total para servir a las almas, dándose preferencia a las cuestiones ideológicas y políticas, incluso partidarias, la estructura de la consagración total a Dios empieza a perder su significado más profundo”.
Y agregó a continuación: "¿Cómo no sentir tristeza en nuestra alma”.
Estas palabras fueron interpretadas como una indirecta alusión a la realidad latinoamericana, en la que algunos pastores han decidido colgar la sotana y bajar a la arena política. En Paraguay, el caso más concreto es la participación del ex obispo de San Pedro, Fernando Lugo, quien tiene aspiraciones de pugnar por la presidencia de la República.
“Son momentos difíciles para la Iglesia y muchos de sus hijos están atribulados”, dijo el Papa luego de presidir el rezo de la liturgia de las horas. Agregó que “como obispos estamos convocados a manifestar una verdad central, pues estamos vinculados directamente a Cristo, el Buen Pastor, que da la vida por las ovejas”, agregó, destacando al mismo tiempo que “la verdad supone un conocimiento claro del mensaje de Jesús, transmitido gracias a un comprensible mensaje inculturado en cada realidad”.
En uno de los discursos más fuertes y de los más densos desde que llegó a este país, Benedicto XVI señaló que “la vida social está pasando momentos de confusión desorientadora. Se ataca impunemente la santidad del matrimonio y de la familia, mediante presiones capaces de incidir en el ámbito legislativo, se justifican algunos crímenes contra la vida en nombre de los derechos y la libertad individual, atacándose la dignidad del ser humano”, refirió.
El Sumo Pontífice insistió en la importancia de estar preparados en lo referente a la Doctrina Social de la Iglesia y el Catecismo de la Iglesia Católica para enfrentar todos los desafíos del mundo de hoy. Los obispos del Brasil son aproximadamente 300 y constituyen el mayor número de prelados del mundo en un solo país.
El Papa lucía sonriente y descansado, saludando a las personas en el trayecto desde el monasterio de São Bento, donde se hospeda, hasta la Catedral, pese a la intensa jornada que se inició por la mañana con la canonización de Fray Galvão.
OPINIONES
Es una tentación latente
Zacarías Ortiz, Obispo de Concepción
“Parece que se refiere a nuestro caso. Siempre existió esa tentación (de dar preferencia a las cuestiones ideológicas y políticas). El Papa es muy claro en ese sentido. Desde Medellín que vivimos en países que se dicen cristianos y en los que, sin embargo, impera una profunda injusticia. La Iglesia entera se comprometió en la denuncia de las injusticias y presionó a los gobiernos para que sean más honestos. El esfuerzo ha sido extraordinario, pero la situación hoy es peor. Por eso algunos creen que el camino es la política partidaria. Los grandes recursos van a parar en manos de los políticos. Pero es una falta de fe pensar que solo por medios materiales se puede transformar y no a través de la conversión de los corazones”.
No alude a Fernando Lugo
Oscar Páez Garcete, Ex obispo de Ciudad del Este
“No lo tomaría como una alusión al caso de Fernando Lugo, aunque, ciertamente, está siendo muy comentado en muchos países. El Papa se refiere a cuestiones más de fondo y de antigua data. Algo que se planteó en nuestro país a inicios de los ’70 y que fue una gran crisis, con los cristianos por el socialismo. En esa ocasión un gran grupo de sacerdotes decía que no merecía la pena dedicarse a evangelizar mientras no se resolviera el problema del hambre y las injusticias. El debate persiste aún en teoría y se da con respecto a la teología de la liberación. Creo que el Papa alude más bien a esto, ya que en América Latina no todos rechazan esta teología que plantea partir de la realidad para evangelizar”.