Por Silvana Molina
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EN LOS ÚLTIMOS AÑOS, LAS MICROFINANZAS SE HAN CONVERTIDO EN UN FENÓMENO EN CRECIMIENTO A NIVEL MUNDIAL QUE HA LOGRADO CONJUGAR DOS ASPECTOS APARENTEMENTE INCOMPATIBLES: SER UN BUEN NEGOCIO Y, AL MISMO TIEMPO, AYUDAR A EMPRENDEDORES DE ESCASOS RECURSOS A SALIR DE LA POBREZA. María Otero, presidenta y directora ejecutiva de la red Acción Internacional -una institución que busca la apertura de los mecanismos financieros para llegar a los pobres- explica en esta entrevista algunos aspectos claves de este “negocio filantrópico”.
-¿Cuál es el panorama actual de las microfinanzas en el mundo?
-Las microfinanzas empiezan a obtener la visibilidad y credibilidad que merecen como herramienta efectiva para aliviar la pobreza. De acuerdo al Microfinance Information Exchange, que es el portal de información de microfinanzas, las instituciones microfinancieras en América Latina y el Caribe crecieron un 31% en escala y 22% en alcance y manejan alrededor de 13.700 millones de dólares mediante más de 12 millones de préstamos a clientes de bajos recursos. En 2007, los micro-ahorros se incrementaron en 28%.
-¿A qué sectores de la población apunta esta modalidad?
-Las microfinanzas por lo general atienden a las poblaciones pobres, casi pobres y de bajos ingresos, aquellos que requieren de pequeños montos de capital de trabajo y servicios financieros relacionados -ahorro, microseguros y remesas- para empezar a sostener sus negocios. No busca atender a los más pobres de los pobres, quienes tienen necesidades básicas insatisfechas como alimentación, medicamentos y vivienda.
-¿Puede un banco comercial estar orientado a los pobres y al mismo tiempo ser lucrativo?
-Sí, llamamos a eso tener una “doble rentabilidad” con beneficios sociales y utilidades financieras. Acción y otras entidades, al mostrar el potencial comercial de las microfinanzas, han demostrado que el sector puede ser rentable y eso ha empezado a atraer a grandes instituciones financieras y a los mercados de capital. A la vez, vemos un movimiento de las corporaciones con ánimo de lucro para dedicar más de sus esfuerzos a propósitos sociales. Han descubierto que es un buen negocio, que tiene resonancia entre sus accionistas, y que pueden ser rentables haciendo el bien, como decimos. El desafío es mantener esa doble visión.
-¿Hay ejemplos concretos de que las microfinanzas son rentables?
-A nivel internacional, Deutsche Bank, Citigroup y ABN-Amro están muy comprometidos de varias maneras con las microfinanzas; Morgan Stanley y JP Morgan han comenzado recientemente iniciativas en microfinanzas. También hay muchos ejemplos de bancos “comerciales” en Sudamérica que son rentables y dedicados exclusivamente a las microfinanzas; BancoSol en Bolivia y Mibanco en Perú son dos buenos ejemplos. Ya en Paraguay, Visión y El Comercio, para quienes las microfinanzas comprenden un gran volumen de su portafolio, son rentables.
-¿Cree que se rompió el mito de que prestar a los pobres es imposible?
-El mito de que no se les puede prestar a los pobres ya lo hemos despachado, está roto, como usted dice. Hay muchos ejemplos en muchos países de que las microfinanzas son sostenibles y tienen escala, porque son rentables y por eso expandibles. Los pobres en América Latina, África y Asia han probado que son merecedores de crédito -la tasa de pago de los clientes de la red Acción es de 97%- y la industria ha probado también que es merecedora de inversión. Muchos ejemplos comprueban que es un mito decir que “prestarle a los pobres es imposible”.
-¿Cuál debería ser el objetivo primordial de las microfinancieras: la filantropía o el lucro?
-¿Cuáles son las claves de Acción Internacional para que los créditos a personas de escasos recursos sean sostenibles e incluso rentables?
-Buscamos trabajar junto con organizaciones microfinancieras de países en vías de desarrollo, quienes pensamos tienen el rigor, la disciplina, el manejo gerencial, el potencial de crecimiento y la capacidad financiera (que muchas veces les ayudamos a obtener) para ser autosostenibles y rentables. O trabajamos para llevarlos hasta ahí. Si son rentables, también logran expandir sus portafolios, lo cual les permite crecer y alcanzar más clientes necesitados, y ese es el objetivo final, lograr llegar a más emprendedores pobres y asegurar que puedan ser incluidos en el sistema financiero.
-¿Cuáles son las principales limitaciones para el éxito de las microfinanzas?
-Escala y velocidad. De acuerdo al Banco Mundial, 2,700 millones de personas viven con menos de 2 dólares al día, y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas reporta que 25 mil personas mueren al día por causas relacionadas al hambre y la pobreza. La realidad es tremendamente devastadora para que la paciencia se justifique. He mencionado que hasta mil millones de los emprendedores pobres del mundo podrían ser beneficiarios de los sistemas financieros inclusivos, dado que tengan acceso a ellos. Entonces, necesitamos trabajar aun más duro, y expandir nuestro alcance aun más. Estoy alentada por el crecimiento exponencial y por la atención de los bancos comerciales y los mercados de capital mundiales hacia las microfinanzas. Las microfinanzas comienzan a establecerse. Si se demuestra el efecto de las microfinanzas comerciales, que Acción ha ayudado a crear, puede ser ampliamente adoptado e implementado, entonces seremos capaces de tener un impacto más significativo para aliviar la pobreza en Paraguay, América Latina y alrededor del mundo.
-¿Qué perspectivas de crecimiento tiene el sector para los próximos años?
MÁS DE 500 MIL POTENCIALES CLIENTES
Según el Grupo Consultor para Asistir a los Pobres (CGAP, por sus siglas en inglés), se estima que hay al menos 500 millones de emprendedores pobres que podrían ser beneficiarios de las microfinanzas.
Otros estudios hablan de 750 e incluso de 1.000 millones de potenciales clientes/beneficiarios de microcréditos, comenta María Otero.
Sin embargo, “a pesar de que la industria ha tenido un crecimiento impresionante durante los últimos años, calculamos que solo entre 10 a 20% de los emprendedores pobres hoy en día pueden acceder a las instituciones microfinancieras”, indica la presidenta de Acción internacional.
Esta organización, fundada en 1961, tiene más de 45 años de experiencia en el campo del desarrollo económico internacional. Acción ofrece asistencia técnica, inversiones de capital accionario y servicios financieros a 27 de las más aventajadas instituciones microfinancieras del mundo.
María Otero se incorporó a Acción en 1986 y se convirtió en su directora en el año 2000. De 1995 al 2005 presidió la Red de Microfinanzas, una asociación global de 30 instituciones microfinancieras comprometidas con la viabilidad comercial y de escala.
Entre otras obras sobre el tema, Otero publicó “El nuevo mundo de las microfinanzas”, en co-autoría.
FRASES
Hay muchos ejemplos de que las microfinanzas son sostenibles, porque son rentables.
Solo 10 a 20% de los emprendedores pobres hoy pueden acceder a las instituciones microfinancieras.
El sector está teniendo un crecimiento exponencial.