29 abr. 2026

EL GEN EGOÍSTA II

Para el biólogo argentino de la Universidad de Oxford Alejandro Kacelnik, el comportamiento de cada especie está determinado por su genoma. El desarrollo biológico es epigenético, es decir, existen factores externos como luz, temperatura, ambiente estresante o internos como material materno (nutrición, condiciones físicas y emocionales), propiedades de las células, etc., que regulan o influyen sobre el gen sin cambiar su secuencia.

Un mismo comportamiento depende de varios genes. Cada uno está determinado no solo por muchos genes sino de la relación de éstos con la historia del individuo. Y esto uno lo observa desde que el niño nace y tal vez antes, sólo que desde ese momento es más visible. El vínculo que establece irá en la mayoría de los casos, construyendo su propia historia.

El recién nacido siente, percibe y se expresa a través de la madre. Por eso se insiste tanto en abolir las nursery de los hospitales y favorecer el alojamiento conjunto madre e hijo. Tal es así que las primeras horas marcarán definitivamente el rumbo de esa relación, como lo demuestran los excelentes trabajos de dos prestigiosos neonatólogos estadounidenses M. Klaus y J. Kennell. Los mismos fueron realizados en la Unidad de Cuidados Intensivos en donde los recién nacidos eran bruscamente separados de sus madres por alguna enfermedad aguda grave.

Luego de años de seguimiento señalaban que había más niños maltratados y con trastornos en el crecimiento y desarrollo sin causa orgánica en ese grupo que en los no separados. Esto sucedería porque no se realiza el vínculo de apego que es un lazo emocional muy fuerte que comienza en los primeros minutos de vida.

La capacidad de apego del recién nacido tiene un gran componente genético y una gran vulnerabilidad material y cultural. Uno piensa en la pobreza y ya imagina qué futuro tendrá ese ser humano.

Las mediciones del apego son siempre indirectas a través de la observación, y un pediatra lo hace habitualmente en el consultorio cuando ve cómo los padres se comportan frente al examen médico que se le realiza al recién nacido. Desde ese mismo momento se puede identificar un niño acelerado, hiperactivo, dominante, tranquilo o comunicativo. También a padres ansiosos que no soportan el llanto, controladores, despreocupados, o con buena utilización de la intuición y el sentido común. Esto último constituye la mejor herramienta de la inteligencia emocional, que tiene también un gran soporte genético, para interpretar las necesidades del niño y desarrollar el lenguaje no verbal similar a los animales no humanos.

Además el lenguaje verbal no es propiedad del genoma humano. Irene Pepperberg, etóloga estadounidense, ha hecho una excelente descripción de la inteligencia animal a través de su famoso loro Alex. Este loro llegó a desarrollar la inteligencia de un niño de 5 años. Podía identificar objetos, colores y formas, números y distinguir entre grande y pequeño. Si se equivocaba decía lo siento, cosa improbable en la clase política de nuestro país.

Manejaba un vocabulario propio de 150 palabras. Murió repentinamente una noche a la edad de 31 años. Su necrológica fue la más leída en el año 2007 en periódicos como The Guardian: “Alex, el loro africano gris que era más listo que la media de los presidentes norteamericanos, ha fallecido a la edad de 31 años”.

Si con el cerebro del tamaño de una nuez se puede desarrollar pensamiento en los animales, como lo han comprobado también otros etólogos y nos sirve para hacer comparaciones con lo que sucede en la primera infancia, qué porcentaje del cerebro utilizamos los paraguayos que nos cuesta tanto construir un país mejor.

¿Podemos dejar de ser alguna vez más egoístas que nuestros propios genes y comportarnos genética y culturalmente de una manera más adecuada? El patriotismo o altruismo no es genético. Debemos aprenderlo y cultivarlo como una virtud.

Dr. Ignacio Iramain Chilavert

C.I. 385.668

INDIGNADO

En las líneas que siguen expreso una realidad que lastimosamente sigue tan vigente en nuestro bello Paraguay: la odiosa coima y la corrupción. Cuando asumió Fernando Lugo como presidente de la República, estando también yo en ese emotivo acto, escuchaba con emoción y esperanza su discurso cuando decía: “Este Gobierno combatirá con toda la energía la corrupción...”, incluso conservo guardado ese material.

Una sobrina mía después de mucha lucha consiguió una beca para estudiar medicina en Cuba, ella es de una familia pobre, su mamá tuvo que mendigar y tocar puertas para que su hija siga adelante y culminar sus estudios. Gracias a Dios, concluyó la carrera y está a punto de retornar a su querido país.

La familia entre todos colaboramos según nuestras posibilidades para su pasaje y así estar ya celebrando las entrañables fiestas de fin de año en su tierra y con el calor de la intimidad familiar.

Pero resulta que ahora en el Consulado de Paraguay en Cuba le exigen US$ 1.500 para sus trámites de retorno. Creo que es una grosera coima que a nosotros nos resulta muy difícil conseguir.

La pobre entró en una angustia dolorosa al tropezar con esta barrera, cuando ya se imaginaba abrazándose con sus seres queridos en Paraguay y celebrando el logro del sacrificado título de médica.

Creo que gente (joven) que quiere superarse y seguir adelante debe encontrar apoyo en las instituciones y en el Gobierno y no obstáculos frustrantes.

Manifiesto que sigo creyendo en este Gobierno y tengo esperanza de que las personas corruptas que siguen permaneciendo en las instituciones gubernamentales, con la sabiduría del gobernante y el aporte de todos los paraguayos de bien, de a poco se irán extirpando, saneando.

Fray Marcelo Benítez Martínez, OFM

CI 11166447

GRACIAS Y FELICIDADES A ÚLTIMA HORA

Quizás me adelanté un poco, pero antes del ajetreo propio de las fiestas de fin de año deseo hacerles llegar mis felicitaciones y agradecimiento.

Felicitaciones por el esfuerzo y el trabajo de informar que cotidianamente realizan y agradecimiento por este espacio que gentilmente nos ceden a sus lectores y lectoras.

Es probable que muchos no lo valoren, pero tenerlo hace la diferencia entre una sociedad pluralista, abierta y democrática y una autoritaria como la venezolana, por ejemplo.

Estela Duarte