la llegada. La dirección general del Partido Colorado está a cargo de la Junta de Gobierno, compuesta de un presidente y 90 titulares. La mesa directiva está conformada por el presidente y 3 vices. Hoy la presidenta es Lilian Samaniego. La acompañan Juan Afara y Alfredo Goli Stroessner como vicepresidentes. Afara pidió permiso porque ese cargo es incompatible con la Vicepresidencia de la República. Por prelación el cargo lo debía asumir el nieto de Stroessner, pero tras una fina maniobra fue elegido Galaverna, luego de una llamativa renuncia de Stroessner, que alegó cuestiones personales.
Esta decisión no fue meramente administrativa. Tiene un alto impacto en la vida interna colorada que hoy se debate entre la lealtad a Cartes o embarrarle la cancha por haber cambiado vicios atávicos en el manejo de la cosa pública.
Galaverna se sentará al lado de Lilian, con quien mantiene una puja de larga data. En la ANR afirman que el senador no puede verla y auguran un difícil relacionamiento con final abierto. Por de pronto, ya marcó su territorio. Hábil en el manejo de la palabra y viejo zorro de la política, aclaró a Cartes que será leal pero no obediente. Que la ANR debe debatir proyectos clave como el de responsabilidad fiscal o la alianza público-privada, que el presidente considera necesarios para su plan económico, pero que encontró trabas en el Congreso, especialmente de sus correligionarios.
panorama. La dinámica política muestra a los líderes en diferentes escenarios según la coyuntura. Cuando Cartes inició sus pasos en el mundo político, lo hizo de la mano de Galaverna. Eran hermanos siameses. Hasta que vino la escandalosa ruptura pública. Fue como una declaración de independencia de Cartes. “Resulta que el recluta del partido le va a poner la regla a un coronel mbarete’i”, respondió Galaverna, criticando entonces al “patrón rico caprichoso”.
Ya en ese entonces estaban en su contra Nicanor Duarte, Afara, Lilian y otros. Tras la victoria de Cartes, se reconciliaron, pero como las prendas remendadas, el zurcido solo disimula. En el menor esfuerzo, se romperá nuevamente.
La vicepresidencia de Galaverna es sin dudas una derrota para Lilian, hoy la aliada más cercana del presidente. Su error fue no desoír los reclamos de la vieja dirigencia que exigía la reunión de la Junta para debatir proyectos que los doctrinarios consideran atentan contra la soberanía nacional.
Ya lo dijo Juan Darío Monges, el senador ex castiglionista hoy aliado de Zacarías Irún, que opera en silencio contra Cartes. “Con Galaverna se va a ganar en término de conducción, presencia y la inclusión, porque la propuesta de su candidatura proviene de movimientos internos. Además, tiene la figura de un coloradismo muy fuerte y apegado a lo que es la vida del partido y que representará un respaldo para el presidente”. Una declaración que vaticina pleito.
hacer ruido. Genio para posicionar temas, Galaverna usó el caso Carlos M. Santacruz para reclamar derechos partidarios. Santacruz ocupaba la Dirección del Registro Electoral y fue acusado de maniobrar traslados de votantes. El tema fue aprovechado en la Justicia Electoral para ubicar en su lugar a un técnico. Galaverna pegó el grito al cielo y hasta patoteó al ministro Jaime Bestard (ANR) por haber permitido la pérdida del cupo colorado. Santacruz ya había decidido renunciar al TSJE para un cargo más jugoso como consejero en Yacyretá. El decreto presidencial fue firmado el 4 de octubre. Galaverna quiso ubicar a otro en su lugar, pero el TSJE se le adelantó y eso desató su furia. Utilizó el tema para posicionar reclamos partidarios, como contracara al “silencio” de Samaniego.
lucha ideológica. Tal como sucedió en la era Wasmosy (que tenía como formidable adversario a Argaña), hoy vuelve al debate la privatización. Si bien la ANR es estatista, hay varios legisladores que se alinean a la visión de Cartes de permitir la cuña empresarial privada en asuntos de Estado. Esta batalla no será entre la ANR y Cartes, sino entre grupos. En breve se sabrá cuál es la misión de Galaverna, que llegó abruptamente a la cúpula de partido.