10 ago 2026

El drama de viajar en bus, aun despuésde pagar más caro

Por Patricia Figueredo

pfigueredo@uhora.com.py

Ayer Mónica fue a su trabajo y, como todos los días, no le quedó otra que viajar colgada en la estribera.

Mientras el chofer pisaba el acelerador, Mónica pensaba que viajar en colectivo en el Paraguay debería entrar en la categoría de deportes extremos. ¡Qué adrenalina!

Los demás pasajeros tocaban el timbre para bajar y entre frenadas bruscas, el colectivo se iba vaciando.

Así, pudo dejar la estribera y llegar junto al chofer, a quien le pasó las dos monedas de mil guaraníes y una de cien; no se enteró de que el nuevo precio del boleto era de 2.300 guaraníes.

"¡Te falta 200!”, le gritó el conductor del deteriorado micro, que ante cada avenida empinada hacía ruidos extraños, como si fuera a parar en pleno tráfico.

Por fortuna, esta vez Mónica llegó hasta su trabajo en un solo colectivo. Muchas veces un desperfecto mecánico la obligó a descender y mudarse a otra unidad, incluso a pagar doble pasaje cuando las frecuencias entre uno y otro buses se extendían y la hora apuraba.

Ella viajó desde Luque hasta Asunción. Habiendo esperado media hora el colectivo, llegó después de casi una hora a su trabajo. Sufrió y le pesó el nuevo precio del pasaje. Y además de eso tuvo que aguantar una mañana calurosa.

DESDE CAPIATÁ. Otra situación similar vivió José, que desde Capiatá tuvo que llegar a la capital para vender mercaderías. Desde ayer reconoce que debe trabajar aún más para hacerles frente a los cuatro pasajes diarios que abona.

Un colectivo sucio, con música a todo volumen y un chofer poco amable fue la situación que le tocó vivir camino a su trabajo. En su casa tres hijos dependen de su escaso ingreso.

Y así como estos dos ejemplos, los miles de paraguayos que utilizan el servicio del transporte público, desde ayer empiezan a intentar acostumbrarse a este nuevo aumento. Otros, en cambio, protestan y se quejan, pero no pasa más allá de los reclamos.

SITUACIÓN. El decreto presidencial 5.496 fijó el reajuste del precio del pasaje a G. 2.300. Sin embargo, esto no convence a empresarios, quienes ratifican que la prestación del servicio no mejorará.

El Centro de Empresarios del Transporte Público de Asunción y Área Metropolitana (Cetrapam), a través de su gerente, César Ruiz Díaz, insistió ayer en que, como no se dio el aumento a G. 2.400 -pedido que vienen realizando desde julio-, será imposible mejorar la calidad del servicio. Cien guaraníes marcan la diferencia.

Desde la propia Secretaría de Transporte del Área Metropolitana y Asunción (Setama), esta semana, su titular, Federico Franco Troche, sostuvo que prestar un servicio digno al usuario es algo que se debe dar con o sin aumento.

Pero la realidad es otra, está a la vista de todos.

Actualmente la Setama establece 2.564 unidades como flota necesaria para cubrir la demanda. De estas, 2.100 están declaradas con documentos y en forma legal, mientras que las restantes operan de modo irregular, señaló Franco, quien añadió que solo 1.600 unidades pasaron por la inspección técnica vehicular.

Por ello, los referentes del sector reconocen que gran parte de la flota del transporte no solo es incómoda, sino también insegura, para los usuarios.