El mundo del deporte también se ha visto afectado por la crisis económica global y los clubes de fútbol ingleses, los preparativos para los Juegos Olímpicos de Londres o la derrochadora Fórmula 1 son los más perjudicados por los sobresaltos en los mercados bursátiles.
Cuando la actividad económica en su conjunto se sumía en la crisis, era curioso que el deporte, ultradependiente de la generosidad de patrocinadores y bancos crediticios, se quedara al margen del marasmo.
La mala fortuna de éstos terminó con un rudo golpe a la Premier League inglesa, el campeonato más opulento del mundo y también el más endeudado.
Mientras se desplomaban las bolsas, los hinchas de Chelsea, Manchester o Arsenal, clubes que cotizan en la City, descubrían que sus ídolos dorados también se hundían.
A principios de octubre, el presidente de la Federación Inglesa (FA) decía que los clubes empezaban “a ver el borde del huracán” debido a un endeudamiento evaluado en unos 3.900 millones de euros.
Eran deudas contraídas con bancos que prácticamente estaban en quiebra o con generosos mecenas como el millonario ruso Roman Abramovich, dueño del Chelsea, afectados por una crisis de la que probablemente no se noten todas las consecuencias hasta la próxima renovación de los contratos de patrocinio.
LONDRES 2012. Inglaterra, afectada en el fútbol, también está en primera línea de batalla como sede de los próximos Juegos Olímpicos.
La organización de Londres 2012, que contaba con 9.000 millones de fondos privados, tuvo que empezar a emplear sus fondos de emergencia, planteándose modestos planes B o incluso anular construcciones debido a las repentinas reticencias de los inversores.
“Si hubiéramos sabido lo que ahora sabemos, ¿habríamos presentado nuestra candidatura?”, llegó a preguntarse la ministra encargada de los Juegos Olímpicos, Tessa Jowell. Antes de dar una respuesta inequívoca: “Casi con seguridad no”.
El movimiento olímpico en general sufrió las consecuencias de la crisis con la retirada de cuatro de sus patrocinadores: Kodak, ManuLife, Lenovo y Johnson&Johnson, para el programa de los años 2010-2012.
ESTADOS UNIDOS. Inglaterra no es la única que sufre: en Estados Unidos las ligas profesionales han ido suprimiendo empleos y aumentando los precios de las entradas en detrimento de los espectadores, que sufren la crisis como el que más.
Pero, como en el fútbol europeo, el prohibitivo precio de las localidades en los estadios terminará teniendo un efecto benéfico en la economía de los clubes: los hinchas verán los partidos por televisión y eso mantendrá estables los derechos de retransmisión televisiva.
PODRÍAN DESAPARECER. En Rusia, la situación es más crítica para deportes colectivos que dependen de las inyecciones de oligarcas para los que el deporte deja de ser prioritario en tiempos de crisis. “Algunos clubes podrían desaparecer”, afirmaba un responsable del Dinamo Moscú no hace mucho.
Más allá de las fronteras geográficas, deportes enteros padecen la crisis: aunque el golf, deporte de lujo, no la está sufriendo demasiado, pese a la anulación de un torneo en la India al quebrar su espónsor.
DEPORTE MOTOR. La Fórmula 1. La más derrochadora de dinero, acusada de falta de conciencia ecológica, abordará 2009 sin la escudería Honda, que se retira debido a la crisis.
Si el equipo nipón no encuentra sustituto, la temporada se disputará con 18 monoplazas, sólo dos más que el “umbral crítico” establecido por Max Mosley, presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA).
El Mundial de Rallys tendrá las ausencias de Suzuki y Subaru. Se ha apretado el cinturón con la intención de contener gastos y evitar más fugas.
LOS PRONÓSTICOS. La crisis será más llevadera con el regreso de Lance Armstrong en el ciclismo mundial, los nuevos retos de Usain Bolt (atletismo) y Michael Phelps (natación), la Copa Confederaciones de fútbol, los continuos duelos entre Rafael Nadal y Roger Federer. Fuente AFP.
LOS MÁS AFECTADOS: EL FÚTBOL INGLÉS, LA FÓRMULA 1 Y EL DEPORTE AMERICANO
LA VUELTA DE ARMSTRONG Y LOS RETOS DE BOLT Y PHELPS SERÁN LO MEJOR