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“El colegio técnico industrial no es lo que soñamos al ingresar”

 

Educación precaria. Sin recursos para compras de cal, cemento, cascos protectores, maderas y metales. La obligación de vender boletas de rifas, polladas, ensaladas de frutas y hamburguesas para comprar materiales en el Bachillerato Técnico en Construcciones Civiles.

Así termina su especialidad luego de tres años de estudios un estudiante promedio en el Colegio Técnico Vocacional Carlos Antonio López del barrio Pinozá, cuenta la ex presidenta del Centro de Estudiantes de la institución, Dalma Díaz. Culmina este 2019 el tercer año del Bachillerato en Construcciones.

La joven compartió un mensaje de Instagram que fue aprobado por más de 300 personas, entre ellas alumnos, ex estudiantes y padres de la institución educativa.

“A 10 días escolares de terminar los exámenes finales y 15 días escolares para la presentación del proyecto final. Este lugar parece hermoso (el colegio), pero la realidad de cada grupo que se recibe y los padres detrás es otra. Más aún con este Gobierno. La mayoría fuimos a parar ahí con la falsa leyenda del supuesto peso del título de técnico industrial”, escribió Dalma.

Y en contacto con nuestro diario, reafirmó: “El colegio técnico industrial no es lo que soñamos”.

Camilo Canela, su compañero de clase, le da la razón. “Hay materias desfasadas o que tienen demasiadas horas cátedra sin prácticas”, agrega.

Explica que en la malla curricular de Construcciones dan Reparación de Instalaciones Sanitarias, pero solamente en los papeles.

“Damos lo teórico y nunca probamos cómo reparar una instalación así”, menciona.

Díaz agrega que más del 50% de los alumnos del Vocacional se plantearon en algún momento estudiar en un Bachillerato de Ciencias Sociales “nomás”.

En su proyecto de final de curso, que consiste en construir una estructura para el colegio, ya van invirtiendo G. 15 millones entre 30 estudiantes.

RECLAMOS. Los alumnos del Vocacional, así como sus compañeros de otros colegios, reclaman a Hacienda la inversión de USD 8,5 millones más, precisamente para triplicar la gratuidad desde el 2020.

Directores y profesores del CTV aseguran que el incremento de estos fondos es más que importante, aunque aún así serán insuficientes.

“Si se triplica la gratuidad vamos a recibir más de G. 200 millones. Solo para mantener todo el colegio se necesitan G. 300 millones anuales”, sostiene la directora del instituto, Lucía Bogado. Exclama que efectivamente la cooperación de los padres es fundamental.


"Es muy triste la realidad porque vinimos con intenciones acá, pero sabemos que pocos vamos a conseguir una salida laboral". Dalma Díaz, alumna del Vocacional.

"Los proyectos se financian con recursos de alumnos. Hay máquinas desfasadas con más de 40 años". Antonio Acosta, coordinador de Construcciones Civiles del CTV.

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