Opinión

El Chaco, García Márquez y el otro periodismo

Andrés Colmán Gutiérrez - @andrescolman

Andrés Colmán GutiérrezPor Andrés Colmán Gutiérrez

No necesitan mucho espacio para comunicar. Con un solo golpe de scroll, afiche o viñeta (la técnica se llama scrollytelling, contar historias en breves pantallazos para teléfonos celulares) son capaces de reportar crudos aspectos de la realidad social, política, cultural o humana del Paraguay, con fresca creatividad y capacidad de síntesis expresiva.

Nacieron hace pocos años con una fanpage en Facebook, como una versión local del exitoso sitio web Pictoline. Se presentaron como El Surtidor, pero pronto ya los llamaban simplemente El Surti: un medio periodístico alternativo digital, pero más que eso: un incómodo espejo de ese país que más nos duele, que nos despierta rabia, que nos divierte, que nos conmueve, que nos estimula.

Después de cientos de afiches digitales compartidos y multiplicados en la red, este año decidieron postularse al prestigioso Premio Gabo que otorga anualmente la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, con sede en Colombia. Como inesperada grata sorpresa, acabaron finalistas en el rubro de Innovación y finalmente, hace pocos días, se alzaron con el celebrado primer premio en esta categoría.

No deja de ser significativo que el primer Premio Gabo obtenido internacionalmente por el periodismo paraguayo no haya sido logrado por alguna poderosa corporación multimedia, o por medios de gran tradición empresarial, sino por un club de siete jóvenes inquietos que un día se decidieron a emprender otra forma de periodismo, sin más recursos que su osadía, un par de compus y un café, sin esquematismos ni reglas, sin el peso del mercado, sin la presión (o prisión) de la publicidad, atento a los nuevos lenguajes, a las demandas de una audiencia más cercana y coloquial. Y con una línea editorial que se juega abierta y subjetivamente por los temas en los que ellos creen.

El otro elemento valioso es que la serie de microreportajes premiados ha mostrado lo que los demás medios ya no insisten tanto en mostrar: nuestro vasto Chaco contado como el lugar con la deforestación más acelerada del mundo, con esos títulares periodísticos ganchos que últimamente cuesta encontrar en alguna enmohecida redacción (“El asado europeo que deforesta al Chaco”, “Un dios que compró un pueblo en el Chaco”).

Un prestigioso premio internacional no garantiza el éxito de audiencias, ni suple la fuerza de un medio periodístico para marcar agenda y producir cambios significativos en un contexto político y social, como los que por ahora solo lo logran grandes diarios de circulación nacional, capaces de desnudar esquemas de corrupción con sus investigaciones y movilizar a la sociedad para derribar a los Ibáñez, Díaz Verón o González Daher, pero suma un saludable aire de renovación al necesario quehacer del periodismo. ¡Gracias y muchas felicidades, chicos y chicas de El Surtidor!

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