Opinión

Economía volátil

 Nuestra economía es altamente dependiente de la producción agropecuaria y de energía que son determinados por el clima; de las exportaciones de commodities cuyos precios internacionales son altamente volátiles y del comercio fronterizo que es influenciado por el dinamismo económico de los países vecinos. Estos sectores representan alrededor del 40% del PIB, considerando sus cadenas relacionadas, y los paraguayos debemos internalizar en nuestras decisiones económicas las implicancias de esta estructura económica.

El clima es impredecible, pero conocemos la existencia de los fenómenos cíclicos del niño y la niña. Una sequía severa tiene consecuencias catastróficas en los rendimientos de la agricultura y en la generación de energía en Itaipú y Yacyretá, con impacto negativo importante pero transitorio en el PIB. Típicamente en la siguiente zafra hay un rebote de la producción, del PIB y de los ingresos de divisas. Esto implica una elevada volatilidad del crecimiento del PIB, pero ni las caídas ni los rebotes son permanentes y no podemos tomarlos como referencia.

Los precios internacionales de commodities también tienen una alta volatilidad. Recientemente ha terminado el boom de precios de materias primas que duró más de una década, y están en proceso de encontrar su nuevo equilibrio en función a la demanda mundial y a los costos marginales de producción. La guerra comercial entre China y EEUU es una gran interrupción en este mercado, los precios de la soja están en mínimos de muchos años y con alta incertidumbre sobre su tendencia.

Por otro lado, si bien nuestros vecinos tienen una población con mayor poder adquisitivo, son economías altamente inestables por sus malas políticas económicas. Estas políticas económicas insostenibles nos favorecen mientras se desarrollan, pero luego impactan negativamente cuando se convierten en recesiones y grandes devaluaciones. Hoy estamos sufriendo los embates de esta inestabilidad. Sus efectos se extienden hasta Asunción debido a las inversiones en shoppings, hoteles, restaurantes, etc., realizadas recientemente orientados al turismo de compra de argentinos.

Estos shocks recurrentes tienen alto impacto y generan una elevada volatilidad tanto en el crecimiento del PIB como en el flujo de divisas, y es necesario estar precavidos siempre para mitigar sus efectos.

El sector privado debe incorporar en sus decisiones de inversión y endeudamiento la volatilidad de la economía. En un periodo de 5 años es altamente probable que ocurran estos eventos, y el flujo de caja debe tener holgura para enfrentarlos, realizar las correcciones necesarias y asegurar la sustentabilidad de las empresas. En general, los niveles de apalancamiento deben ser bajos. Por otro lado, algunos shocks tienen efectos transitorios, como los climáticos y otros son más persistentes, como la inestabilidad de los países vecinos.

Para la política económica, es fundamental mantener el equilibrio fiscal, un bajo nivel de endeudamiento y altas reservas internacionales para tener margen de aplicar políticas fiscales y monetarias anticrisis y tener una respuesta rápida. Esta es la lógica de la Ley de Responsabilidad Fiscal vigente y de la política monetaria de metas de inflación con régimen cambiario de flotación sucia implementada por el Banco Central.

Por lo tanto, en la actual coyuntura hay espacio para incrementar las inversiones públicas en alrededor de un 20% respecto al 2018 respetando los límites de la Ley de Responsabilidad Fiscal y las autoridades económicas debieran enfocarse en acelerar la ejecución de los proyectos. Por otro lado, para asegurar la continuidad de muchos pequeños y medianos productores con los actuales precios de commodities, es necesario crear un fondo y otorgar flexibilidad a la AFD para calzar la reestructuración de deudas de productores agropecuarios adecuando el servicio de sus deudas al flujo de caja con los márgenes actuales de la producción.

En los últimos 12 meses estos shocks llegaron uno tras otro y están afectando fuertemente a la actividad económica. La economía ha resistido gracias a la solidez de nuestra política macroeconómica, pero son necesarias medidas adicionales para recuperar el crecimiento económico lo antes posible.

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