13 mar. 2026

Diez años sin Jackson, el controvertido genio musical

Showman. Michael Jackson (1958-2009) revolucionó la música y la forma de hacerla llegar a las masas.

Showman. Michael Jackson (1958-2009) revolucionó la música y la forma de hacerla llegar a las masas.

Cuando se cumplen 10 años de la muerte del “rey del pop”, en un momento en el que su figura sigue viéndose deslucida por escándalos relacionados con su faceta privada, conviene recordar cuán diferente habría sido sin Michael Jackson el mundo y la industria a los que entregó su vida y su alma.

Galardonado con 15 premios Grammy, junto con los premios especiales de la Grammy Legend y Grammy Lifetime, 26 American Music Awards, 16 World Music Awards, el genio de Indiana (EEUU) sigue siendo considerado, una de las grandes figuras de la historia de la música universal, con 350 millones de discos vendidos en todo el mundo.

Gran parte de esas cifras de escándalo comenzaron con el fenómeno de Thriller (1982), que según el libro Guinness de los Récords, continúa siendo el disco más vendido de la historia y el primero que logró rebasar las más de 100 millones de copias.

REVOLUIONARIO. Pero la sombra de Jackson se extiende mucho más allá de los fríos datos. Musicalmente, sin ir más lejos, con el lanzamiento de Don’t Stop ‘til You Get Enough en 1980, fue uno de los grandes modernizadores del funk y la música disco. Las esperanzas depositadas en él se confirmaron con el citado Thriller, que contenía el contagioso tema homónimo, impulsado por un videoclip que reformuló completamente este género: contaba con espectaculares efectos especiales, una coreografía imitada hasta la saciedad y un desarrollo narrativo que rendía homenaje al cine de terror a lo largo de... ¡12 minutos!

Como se ha señalado, parte del secreto del éxito de Thriller radicaba en su coreografía. Jackson se convirtió a base de esfuerzo, en uno de los mejores bailarines de la industria de la música, sino el mejor, y acuñó movimientos propios, como el moonwalk.

Con el tiempo no solo mutaba su vestimenta, también su físico, sometido a intervenciones quirúrgicas extremas que lo llevaron de ser un niño afroamericano con mofletes a un símbolo de ambigüedad sexual y racial.

A pesar de su progresivo blanqueamiento corporal, achacado por el cantante y compositor a una enfermedad, o precisamente por ello, también se alzó como metáfora de la unión racial, mensaje reiterativo en cortes como black or white.

Cuando publicó Bad (1987), Jackson también se convirtió en uno de los grandes colosos de la música en directo junto a Pink Floyd y U2, contribuyó sobremanera a la mundialización de “tours” gigantescos. Esa gira recaudó USD 125 millones y llegó al Libro Guinness como el mayor ingreso de la historia y la que más público había congregado. Huelga decir la importancia que tuvo en artistas posteriores, véase Bruno Mars, Jason Derulo o Justin Timberlake. “Yo encontré mi falsete con Off the wall”, reconoció The Weeknd, otro de sus más destacados pupilos.

Hasta el genio del reguetón, J Balvin, compareció en una ocasión con una camiseta de Michael Jackson, a quién definió como “una persona que fue muy criticada y finalmente aceptada por el planeta entero, para hacer historia”. EFE