22 jun. 2026

Desde abajo y desde arriba

Vivimos tiempos muy intensos. Tiempos que nos hacen reflexionar. También debatir con otros. Y, al final, llegamos a la conclusión de salir todos los días a la calle a protestar.

Lo que sucede no nos cuadra. Algo muy grave está sucediendo.

Hablemos primero “desde abajo”.

Estamos muy preocupados porque no hay futuro. Cada día perdemos soberanía territorial, energética, nutritiva, cultural y económica. Y no vemos que se ponga fin a todo esto.

Un tercio de la población, que aumenta en número, sufre como nunca. Sin porvenir, sin trabajo, sin medicamentos. Son empobrecidos, porque antes estando mal, estaban mejor que ahora.

Hablemos ahora “desde arriba”.

Las 200 familias, nacionales y extranjeras, “amos” del Paraguay viven mejor que en los EEUU, porque aquí sus impuestos son bajos.

Sus bancos, cultivos de soja, ganadería, participación en multinacionales, etc., ganan, pero que mucho, mucho. Los inmediatamente a su servicio, pero ¡que se enriquecen muy bien! Y los políticos, con pocas excepciones, instrumentos de ellos, salen muy bien pagados y además roban impunemente.

Se rompe el contrato social que hicimos en 1992 con una corrupción ampliamente extendida por la impunidad. Un poder no puede aumentar el de otro y esto ha hecho el Legislativo a favor del Ejecutivo. El Judicial está preso de los otros dos.

Todo se compra: un partido, su presidencia, el más alto cargo, las votaciones de senadores y diputados.

Pongamos el “abajo y el arriba” juntos y esto es lo que no me cuadra. Existe un abismo de diferencia entre ambas. Una de las dos partes sobra.

Y todavía la confusión es mayor cuando los EEUU nos felicita porque en estas circunstancias estamos defendiendo “los principios esenciales de la democracia”.

Pero ¿de qué democracia?

Y la culpa de todo esto la tienen personas concretas con poder, pero más todavía, el sistema neoliberal que nos tiene sometidos.

Pero un día venceremos. ¡No lo dude!