24 feb. 2024

Descomunal deuda de 63.500 millones de dólares

Adrián Cáceres – @adrirri

Cuando el 28 de febrero las autoridades de la Itaipú Binacional festejaban el pago de la última cuota de la tristemente célebre deuda contraída para la construcción de la entidad, me costó entender qué se puede aplaudir. Los compromisos financieros de la hidroeléctrica terminaron costando 1.700% más que las previsiones iniciales, según los datos, compuestos por más intereses que capital, ¡una locura económica! El sueño de cualquier institución financiera que ofrezca préstamos.

La Itaipú informó en su página que la deuda totalizó 63.500 millones de dólares, es una cifra exorbitante, difícil de dimensionar completamente. No pretendo en este diminuto espacio, careciendo completamente de las altas facultades de análisis económico de los expertos en la materia, desmeritar el significado de la entidad para Paraguay y Brasil, sino simplemente llamar la atención sobre la administración financiera que envuelve a la majestuosa central hidroeléctrica más potente del planeta.

Ya lo dijo mejor la experta Gladys Benegas, ex directora financiera de la entidad: hay que auditar esa deuda. No puede esquivarse esa tarea, y añado yo, coincidiendo con el profesor doctor Victorio Oxilia Dávalos, que es una responsabilidad ante la historia paraguaya, ante la historia brasileña y universal, si bien costará acaso penar las culpas que puedan hallarse, considerando que hay personas que ya no existen, y empresas que ya desaparecieron.

No podemos pretender simplemente estar tranquilos por haber pagado (brasileños y paraguayos) esa cantidad de dinero sin saber si realmente fue correcto o no. La respuesta para saberlo la conocemos, Itaipú debe abrir sus puertas a la transparencia de una buena vez. Sigo sin comprender cómo se escuda en la binacionalidad, cuando quienes sustentan su operación son sus consumidores, es decir, los paraguayos y brasileños que pagan por la potencia que produce; o mientras parte de sus recursos son utilizados para obras públicas, pero resulta que su dinero no es público, ¡qué paradoja émula a la del viaje en el tiempo! El entendimiento de esta situación escapa a toda lógica. Cómo puede ser que no muestren los documentos, o acaso están escondiendo algo. Es lo único que se me ocurre, que la central hidroeléctrica más potente oculta información sensible y por eso su presupuesto no se incluye en el Presupuesto General de la Nación, y por eso no exhibe sus documentos, sus acuerdos.

Reitero e insisto, la entidad binacional debe apostar a la claridad, a una nitidez que busque superar al agua que acumula en su embalse. La transparencia redundará en beneficios, las dudas serán despejadas, las críticas aparecerán y se cambiarán las cosas para mejor, los buenos acuerdos serán aplaudidos. No tengas miedo, Itaipú, no hay nada que temer si estás haciendo bien todo.

Por ejemplo, la academia solicitó datos el año pasado a la hidroeléctrica, especialmente para saber los beneficios obtenidos luego de la aprobación de la tarifa 2022 en 20,75 dólares por kilovatio al mes. El pedido se hizo a través de los profesores Oxilia y Fabián Cáceres, para compartir la información en un debate con estudiantes universitarios de diversas carreras. La comunicación hubiera servido para un análisis importante del patrimonio público de los paraguayos, pero en lugar de apostar por una gestión abierta, la Itaipú negó la respuesta, recurriendo una vez más a subterfugios jurídicos, de los que sabe mucho por cierto.

¿Cómo pretendemos obtener las mejores propuestas camino a la revisión del Anexo C con estas decisiones? ¿O tal vez la intención es precisamente no lograr los resultados óptimos en la negociación? Hay que reconocer que hasta ahora el valor más importante que produce la entidad (energía) fue mayormente para Brasil, aunque no sé si para el pueblo brasileño propiamente. Es momento de empezar a cambiar la historia, cada país es dueño del 50%, así que veámoslo.

De mi parte, no puedo simplemente confiar en lo que dice el canciller brasileño, Mauro Vieira: “Vamos a conversar y negociar, yo no veo ninguna dificultad, pues toda negociación requiere su tiempo y el Gobierno del presidente Lula tomó posesión y empezó a trabajar hace dos meses”. Hay que ver los papales primero, hace décadas que Paraguay no recibe el mismo provecho de la Itaipú. Por lo pronto, vayamos a votar el 30 de abril. Supongo que ese día podemos aportar nuestro grano de arena para que la situación empiece a ser distinta.

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