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¿De dónde viene la luz?

 

Hoy meditamos el capítulo 21 del evangelio de san Lucas (1-4).

El papa Francisco reflexionó al respecto mencionando: En la viuda que entrega sus dos moneditas al tesoro del templo podemos ver la “imagen de la Iglesia”.

De la viuda, explicó el Pontífice, “se dice dos veces que era pobre: Dos veces. Y pasaba necesidad”. Es como si el Señor hubiese querido destacar a los doctores de la ley: “Tenéis muchas riquezas de vanidad, de apariencia o incluso de soberbia. Esta es pobre...”.

Pero “en la Biblia el huérfano y la viuda son las figuras de los más marginados”, así como también los leprosos, y “por ello hay muchos mandamientos para ayudar, para ocuparse de las viudas, de los huérfanos”. Y Jesús “mira a esta mujer sola, vestida con sencillez” y “que echa todo lo que tenía para vivir: Dos moneditas”. El pensamiento vuela también a otra viuda, la de Sarepta, “que había recibido al profeta Elías y había dado todo lo que tenía antes de morir: Un poco de harina y aceite...”.

“El Señor puso de relieve la persona de la viuda”, dijo el papa Francisco, y continuó: “Me gusta ver aquí, en esta mujer, una imagen de la Iglesia”.

¿Qué es lo que impulsa al Papa a ver en esta mujer la figura de la Iglesia? El hecho de que “no era importante: El nombre de esta viuda no aparecía en los periódicos, nadie la conocía, no tenía títulos... nada. No brillaba con luces propias”. Y la “gran virtud de la Iglesia” debe ser precisamente la “de no brillar con luz propia”, sino reflejar “la luz que viene de su esposo”. Tanto más que “a lo largo de los siglos, cuando la Iglesia quiso tener luz propia, se equivocó”. Lo decían incluso “los primeros padres”, la Iglesia es “un misterio como el de la Luna. La llamaban mysterium lunae: La Luna no tiene luz propia; la recibe siempre del Sol”.

Entonces “recemos a esta viuda que está en el cielo, seguro”, a fin de que “nos enseñe a ser Iglesia de ese modo”, renunciando a “todo lo que tenemos” y a no tener “nada para nosotros” sino “todo para el Señor y para el prójimo”. Siempre “humildes” y “sin gloriarnos de tener luz propia”, sino “buscando siempre la luz que viene del Señor”.

(Frases extractadas de http://w2.vatican.va/content/francesco/es/cotidie/2014/documents/papa-francesco_20141124_viene-luz.html).

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