05 abr. 2026

De corsarios y piratas

En no pocas consultas de médicos he pasado ratos muy buenos con la corta conversación que tenía con ellos mientras me atendían.

En una de estas consultas salió la palabra pirata. "¿Sabés la diferencia entre un pirata y un corsario?”. Debí poner una cara de ignorancia grande, porque de allí salió todo.

El pirata que mataba, violaba, robaba, atacaba los puertos llenos de seres inocentes para irse luego dejándolos calcinados, etc., era como el profesional que trabajaba en la industria privadamente. Es suya y él hace lo que quiere de ella.

El corsario hacía lo mismo, pero con “patente de corso”, o sea con el permiso de la graciosa majestad de su soberano, al que debía darle una buena cantidad de los bienes del éxito de sus trabajos.

El doctor interrumpió su conversación y nos miramos. Pensamos como el rayo y nos echamos a reír. "¡Cuántos piratas y corsarios tenemos en el siglo XXI!”.

Que conste que no pronunciamos ningún nombre concreto. Pero, sí organizamos rápidamente todos los tipos de trabajos que hoy hacen todos ellos. Cuántos en número, cuan creativos, y con cuánta picaresca. “Amén”, que quiere decir: “Que así sea”. En este tema de la piratería moderna, esta expresión significa: "¡Así nos va y estamos!”.

Al final pusimos una nota: Ahora los corsarios son más vivos, porque siendo funcionarios del Estado se quedan con todo impunemente.

La impunidad nos mata porque oculta todo y a nadie se castiga. De seiscientos que hicieron mucho mal en tiempos del “dictador pirata mayor”, solamente fueron seis condenados y uno de ellos, me dijeron que cumple su pena en su estancia. ¿Será verdad? Y en los 22 años, que engañosamente llamamos de transición, ¿qué hacen y dónde viven los famosos “barones”.

Ni los piratas y corsarios de hace trescientos años tuvieron tan buena jubilación. Desde donde estén, nos tendrán envidia.