Opinión

Cuando no se respetan ni los convenios que se firman  

Susana Oviedo Por Susana Oviedo

Es casi un hecho que hoy en la Cámara de Diputados se apruebe un proyecto para derogar la Ley 6659 del 2020 que aprueba la financiación de la Unión Europea (UE) el programa de apoyo a la Transformación del Sistema Educativo en Paraguay. Una cooperación financiera de 38 millones de euros, no reembolsables, concedida, solicitó el Ejecutivo y que se halla en ejecución.

Según la viceministra de Culto, Zulma Morales, ese dinero se destina a kits escolares, alimentación, infraestructura, textos educativos; en tanto que el fondo que aún no fue ejecutado también está presupuestado para lo mismo.

También está orientado a mejorar la tasa de matrícula en el nivel Jardín de Infantes, mejorar la tasa de egreso al término de 12 años de escolaridad y el aumento del porcentaje de docentes de la Educación Básica y Media, además de un incremento de educadores graduados en formación. La aclaración está hecha. Incluye este dato central, brindado recientemente por la funcionaria: El Plan Nacional de Transformación Educativa, demonizado por algunos grupos, es financiado con recursos del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación.

Otros datos relevantes son que el proceso y el contenido de dicho plan es de exclusiva responsabilidad de Paraguay; que la UE no tiene incidencia en ello y que en nada afecta a la vida o a la familia, como dicen.

Aún con todos estos aspectos aclarados, tres senadores, que se dicen provida y profamilia, presentaron un proyecto de ley para solicitar la suspensión de la ley que aprobó el convenio de cooperación con la UE, en 2020; y unos 30 diputados fueron más allá, con otro proyecto que se trata hoy y es para derogar tal ley. La misma que para su aprobación había sido “analizada y estudiada” en Senado por al menos 5 comisiones asesoras y todas habían dictaminado a favor, dos años atrás.

Pero hace algunos meses que ”vieron la luz”, gracias a que intencionalmente un sector del Partido Colorado, el del ex presidente Horacio Cartes, colocó la defensa de la vida y la familia como catalizador de su campaña, o como tema distractor, según el momento en que cobra mayor intensidad las acusaciones de delitos como el lavado de dinero, el contrabando y el narcotráfico que involucran a miembros de esta facción.

El inusitado y repentino interés hacia el mejoramiento del sistema educativo no es sino uno de los temas clave para fastidiar y debilitar al equipo político al que temporalmente están confrontando, representado por el presidente de la República. Obligar a derogar una ley y dejar sin efecto un convenio sobre un tema tan sensible como la educación en Paraguay es un pase de factura a Marito, aunque las peores consecuencias son y serán para los niños y jóvenes paraguayos.

Con estos juegos perversos de la polarizada y perniciosa contienda electoral en el Partido Colorado se está arrastrando al Paraguay para atrás, hacia ese país poco serio y de una inseguridad jurídica que desalienta cualquier interés extranjero de venir a invertir o de cooperar. Amén de dejar muy mal parado al Paraguay ante la comunidad internacional toda. Si la política partidaria prima sobre la política de Estado, qué garantías tendrán otros bloques, otras organizaciones multilaterales, otros países de firmar un convenio con Paraguay y, luego, que tal acuerdo suscripto al comienzo de un gobierno no vaya a ser cuestionado y denunciado en otra etapa del mandato presidencial, cercana a nuevas elecciones, contaminada por campañas de odio y noticias falsas difundidas adrede.

Tamaña irresponsabilidad es esta en la que están incurriendo, ¡cuándo no!, los legisladores de la Cámara de la Vergüenza, incapaces de ver más allá de sus narices e insensibles ante los urgentes problemas que requieren soluciones de igual tenor.

Demuestran además que prefieren jugarse por un grupo, antes que por el país y, encima, que no se sienten para nada interpelados por sus actos.

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