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La noche estaba fría el pasado lunes, hasta que Hayley Williams subió al escenario acompañada de Taylor York y su ukelele. Entonces, el calor de la música colmó el Salón de Convenciones de la Conmebol, así comenzaba el primer concierto de la banda estadounidense Paramore con los acordes de Interlude: Moving On.
Ya con el bajista Jeremy Davis sonó Misery Business, que aportó fuerza, mientras que For a Pessimist, I’m Pretty Optimistic llenó de energía el lugar. Hayley se tomó su tiempo y saludó al público antes de arrancar más gritos con Decode, aquel sencillo de la película Crepúsculo.
La productora del espectáculo acertó una vez más al elegir la Conmebol, ya que la acústica era excelente. Paramore prosiguió con Now, un tema del nuevo disco, y los fanáticos cantaron hasta la última letra, demostrando su amor a la banda.
Entonces, Williams mostró sus cualidades cantando sola la introducción de Renegade, otro sencillo de la serie de Paramore Singles Club. Y la siguiente canción fue Pressure (2005), ya un clásico de la banda, con piruetas de Davis y York incluidas.
Y aunque Taylor tuvo en todo momento el acompañamiento de dos guitarras más, acaso buscando que no queden rastros de Josh Farro (anterior guitarra líder de la banda), el grupo mostró que ya es historia la ausencia de los hermanos Farro (Zac Farro era el anterior baterista).
Cuando pasaron a otro tema del nuevo disco, Ain’t It Fun, el público se sabía todo, dando a entender que se tomó el tiempo de memorizar las noveles canciones.
Y siguió The Only Exception, título que marcó el momento íntimo de la noche, donde Hayley transmitió su carisma, mostrando cuan versátiles pueden ser los de Paramore.
La finalización de Let the flames begin fue sellada por York tocando una batería con agua. Y la noche ya más que cálida prosiguió con Fast in My Car, Ignorance, Looking Up y Whoa, esta última, colmada de interacción entre el público y Hayley.
Dicha empatía alcanzó su clímax antes de Anklebiters, cuando diez fans subieron al escenario junto a sus ídolos. Tampoco faltaron That’s What You Get (del disco Riot!) o el nuevo hit Still Into You. A esa altura el show ya era un collage con lo mejor de la banda, pero faltaba el bis con casacas albirrojas incluidas, para cerrar la noche con las pegajosas Proof y Brick by Boring Brick.
A pesar de que el público imploró por el sencillo Monster, que finalmente no sonó, la fiesta fue completa, con el calor de Paramore en una noche de invierno.