Maricel Seeger, de EFE
Buenos Aires-Argentina
Su fuerte carácter, temido por algunos políticos, y un obsesivo cuidado de su imagen son dos de las características que resumen la imponente presencia de la senadora Cristina Fernández, de quien se anunció que aspirará a la presidencia de la Argentina el próximo mes de octubre.
Legisladora de larga trayectoria, con buenos números en las encuestas, Cristina Fernández era un personaje con peso propio en la política nacional el 25 de mayo de 2003, cuando se convirtió en primera dama al asumir su esposo, Néstor Kirchner, como presidente de la Nación.
La candidatura de Fernández, calificada como una “estadista” por funcionarios cercanos y hasta por su propio marido, es vista por los estrategas del gobierno como la llave para la “continuidad del proyecto” iniciado por Kirchner, quien logró mantener una imagen positiva superior al 50 por ciento en sus cuatro años de gestión.
POR VOTO DIRECTO. Si consigue triunfar en las elecciones del 28 de octubre, la senadora Fernández se convertirá en la primera presidenta de Argentina elegida por el voto directo de la ciudadanía (Isabel Martínez llegó a la Presidencia en sustitución de su fallecido esposo, Juan Domingo Perón).
La “primera ciudadana”, como le gusta que la llamen, arrasó en 2005 en las elecciones parlamentarias nacionales, con el 46% de los votos, en un “duelo de esposas” con su principal adversaria, Hilda González, esposa del ex presidente Eduardo Duhalde (2002-2003).
Desde aquel abultado triunfo, la senadora logró mantener una buena imagen que, según los analistas, se vincula con su seguridad, su predisposición a la toma de decisiones y sus escasas declaraciones públicas, al punto que posee una nula relación con la prensa.
COMO HILLARY. Así, esta mujer de 54 años, vehemente en sus convicciones y coqueta –pese a que algunos diseñadores consideran que tiene un estilo “recargado”–, es un exponente más de las mujeres que, como Hillary Rodham Clinton, aspiran a la presidencia.
Fernández de Kirchner está muy lejos de aquella joven peronista de cabello largo, hija de un radical, que en 1976 se recibió de abogada en la Universidad bonaerense de La Plata, un año después de haberse casado con Néstor, con quien tuvo a sus hijos Máximo y Florencia.
Pese a que en aquellos tiempos de dictadura militar (1976-1983) aún no se había volcado de lleno a la política, la desaparición de algunos compañeros de universidad hicieron que junto a su marido debieran mudarse a la sureña Santa Cruz, la provincia nativa de Kirchner.
Allí fue donde en la década de los 80 dio sus primeros pasos como política, y de la mano de cargos parlamentarios alimentó su trayectoria, la misma que hoy es criticada por la oposición, desde donde le achacan su inexperiencia en cargos ejecutivos.
Sin embargo, los máximos funcionarios del gobierno y el propio jefe de Estado se encargaron en los últimos meses de “preparar el terreno” con numerosos elogios hacia la primera dama, defensora de los derechos humanos y de buena relación con reconocidos organismos humanitarios, aunque de escaso diálogo con otros sectores importantes del país como los gremios.
“Si Cristina fuera la candidata, sería un paso superador para los argentinos”, señaló en una reciente entrevista el presidente, quien manifiesta su intención de que Fernández sea candidata del partido kirchnerista Frente para la Victoria desde finales de 2006.
Por su parte, la senadora se encargó de instalar su candidatura en el plano internacional con agendas similares a las de un jefe de Estado en viajes al exterior, que incluyeron encuentros con mandatarios como Felipe Calderón (México), Michelle Bachelet (Chile) y Rafael Correa (Ecuador), entre otros.
La legisladora, cuyo mayor caudal de electores proceden de sectores humildes, también exhibió este año gestos sutiles que la vincularon a la candidatura, como su pedido durante una conferencia al ex mandatario chileno Ricardo Lagos para que escriba “un manual para ser presidente”.
Su interés por el plano internacional llega hasta el mundo artístico ya que suele recibir a los músicos más reconocidos del exterior que visitan Argentina, incluso a la colombiana Shakira, novia del argentino Antonio de la Rúa, hijo del ex presidente radical Fernando de la Rúa (1999-2001).
“El cambio recién empieza”
La capital argentina amaneció ayer cubierta con carteles anunciando que “‘el cambio recién empieza”’, con la imagen de la primera dama, senadora Cristina Fernández, como candidata oficialista a la presidencia.
El anuncio, hecho por Alberto Fernández, jefe de gabinete del presidente Néstor Kirchner, marcó el virtual comienzo de la campaña electoral, que promete ser intensa y caldeada. La oposición ya tiene al menos 4 aspirantes a suceder a Kirchner, quien ha declinado postularse a una reelección para la que estaba constitucionalmente habilitado, a pesar de que todos los sondeos coinciden en que sigue siendo el político más popular de la Argentina.
Aunque con niveles de respaldo electoral inferiores a los de su marido, la primera dama aventaja holgadamente a cualquier candidato opositor, según las últimas encuestas.
La oposición no mostró sorpresa por el anuncio de la candidatura de la primera dama, sobre la que comenzaron a circular versiones hace casi un año. Pero la falta de confirmación perturbaba la estrategia de sus respectivas campañas. El candidato derechista Ricardo López Murphy, del partido Recrear, dijo que el oficialismo “‘tomó una decisión inteligente. Cristina es mejor candidata que Kirchner, porque el presidente va a estar muy deteriorado”’, cuando se realicen las elecciones.
La candidata centrista Elisa Carrió guardó silencio, pero uno de sus portavoces, el diputado Eduardo Macaluse, declaró que la oposición le exigirá a la primera dama que debata públicamente y que “no sea una campaña de cine mudo”’.
Roberto Lavagna, quien hasta fines de 2005 fue ministro de economía de Kirchner, ahora candidato opositor, se había mostrado hasta ahora escéptico sobre la candidatura de la primera dama.
Un cuarto candidato, el ex presidente Carlos Menem, exponente de la derecha peronista, no hizo comentarios. Pero otro dirigente de ese espacio político, el ex gobernador de Misiones Ramón Puerta, dijo que “‘yo estoy preocupado por poder armar un peronismo con candidatos propios. Ni él (Kirchner) ni ella (Cristina) son lo que estamos buscando”.