Editorial

Corrupción y relajo ciudadano nos ponen de nuevo en riesgo

La posibilidad de aplicar restricciones en las zonas de mayor amenaza de propagación del Covid-19 e incluso de volver a implementar una cuarentena total en el país es el resultado de la irresponsabilidad ciudadana, así como de la ineficacia de un Estado permeado por la corrupción. Más de dos meses de medidas restrictivas y de sacrificios no han servido para equipar correctamente el Sistema de Salud Pública, debido a la codicia de grupos mafiosos con padrinazgo político. La gente pierde la disciplina y permite que crezca el contagio, desencantada de los políticos sinvergüenzas. Debemos recuperar la responsabilidad social, cuidarnos entre nosotros y luchar por cambiar un sistema corrupto e inútil.

La aplaudida conducta ciudadana de los paraguayos, al haber acatado muy bien las restricciones sanitarias ante la pandemia de Covid-19 y lograr un número reducido de contagios y fallecimientos, en comparación con otros países de la región, está empezando a cambiar peligrosamente.

Al alcanzar la barrera de los 1.000 casos registrados y tener un aumento considerable de contagios en los últimos días, con lamentables episodios de violaciones de medidas en la llamada cuarentena inteligente, con fiestas de cumpleaños en espacios reducidos y mucha concurrencia, como la que se registró en la Chacarita, o el bochornoso episodio del oficial militar que cuidaba un albergue en el Este, se contagió con el virus y tras un viaje para visitar a familiares lo diseminó en varios núcleos poblacionales de Paraguarí y Central, nos encontramos en un mayor nivel de alerta, ante la posibilidad de que las autoridades decidan aplicar nuevas restricciones en las zonas de mayor amenaza de propagación, como son las comunidades fronterizas y el Departamento Central, e incluso de volver a imponer una cuarentena total en el país.

Es el resultado de un relajamiento de la población en los cuidados ante la implementación de la cuarentena inteligente, que ha permitido que diversas actividades sociales y comerciales vuelvan a ponerse en vigencia para activar la productividad económica, pero también tiene una relación directa con el desencanto de la gente ante la ineficacia de un Estado permeado por la corrupción.

La confirmación de compras irregulares o fraguadas de equipos médicos y sanitarios, como los descubiertos y actualmente investigados por la Fiscalía en instituciones como la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), Petróleos Paraguayos SA (Petropar) y el propio Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS), llevan a una frustración social al comprobar que el Estado paraguayo sigue siendo un sistema organizado para robar y enriquecer a una banda de sinvergüenzas a costa del dinero público, que ni siquiera ha respetado el gran sacrificio de familias humildes que se han quedado sin trabajo, sin ingresos, dependiendo de ollas populares y de la caridad de los demás para poder subsistir y alimentarse.

Más de dos meses de medidas restrictivas y de sacrificios no han servido para equipar correctamente el sistema de salud pública, como era el propósito que proclamó el Gobierno, debido a la codicia de grupos mafiosos con padrinazgo político. Las compras con fondos obtenidos a través de deudas millonarias no han podido realizarse correctamente. Los hospitales siguen en estado precario, muchos trabajadores de salud continúan sin equipos de bioseguridad y lo poco que hay se consiguió gracias a donaciones.

Con este panorama, la gente pierde la disciplina y permite que crezca el contagio, desencantada de los políticos sinvergüenzas. Pero no debemos permitir que todo lo que se ha ganado con esfuerzo y sacrificio ciudadano se pierda tan fácilmente, y que los contagios se disparen, poniéndonos a todos en riesgo.

Debemos recuperar la responsabilidad social, cuidarnos entre nosotros y luchar por cambiar de una buena vez un sistema corrupto e inútil.

Dejá tu comentario