Cynthia (40) encontró en el aceite de cannabis una esperanza para tratar la epilepsia refractaria resistente a los medicamentos, que padece su hija Verónica de tan solo cinco años. A tan solo seis meses de edad le diagnosticaron la enfermedad.
“Por más que tome medicamentos ella convulsiona. En el caso de ella lo que activa la crisis es la fiebre. Ella no puede engriparse”, relata la madre. Hace dos meses, tras investigar, consiguió el aceite de marihuana que su hija ingiere dos veces al día.
Mejoró su cuadro de salud, asegura Cintia. “Ella mejoró su estado. Los medicamentos le producen secuelas a nivel cognitivo y anorexia. A partir del uso (del aceite) notamos que ella tenía más apetito, está más conectada”, relata la madre al tiempo de añadir que el tratamiento convencional no daba resultados y empeoraba la salud de su hija.
La niña consumía más de 20 pastillas al día de un total de cinco diferentes tipos de medicamentos. El ataque de epilepsia dura en la niña un promedio de 20 a 60 minutos. Tras este lapso si no pasan las convulsiones, le aplican a la niña varios medicamentos, que le hacen mal, y hasta quedaba internada en terapia intensiva.
La pequeña sigue con su tratamiento con dos anticonvulsivos y de apoyo el aceite de cannabis. “El medicamento no tiene contraindicaciones; al contrario, lo que hace es cortar las secuelas de los fármacos que consume desde los seis meses”, resaltó Cintia al referirse a las propiedades medicinales del producto.
Tras la nueva opción médica, disminuyeron los ataques y ahora ya logra hilar las palabras. Verónica solo pronunciaba la palabra “amo”. De monosílabos pasó a decir “mamá yo te amo”, comentó emocionada su madre.
Cintia pide que se libere la marihuana para uso medicinal. “Queremos que se libere, no la importación, porque sería entrar en un círculo de compra y venta. Queremos promover el autocultivo y que uno mismo pueda producir su propia medicina”.
PRODUCCIÓN PROPIA. José León de Quiero ser legal, la organización que impulsa el anteproyecto de ley de liberación de la marihuana, también padece epilepsia desde el 2013 y encontró en el cannabis una manera de aliviar la enfermedad.
Los médicos le recomendaron un tratamiento de 10 años con medicamentos anticonvulsionantes, que lo mantenían como adormecido, indicó. La terapia convencional no le funcionó.
Tras optar por el cannabis, lleva ocho meses sin consumir anticonvulsionantes, relató. Finalmente, dijo que la solución no es la importación del medicamento sino más bien que se libere y que el producto pueda elaborarse en el país.
