RÍO DE JANEIRO
La petrolera estatal brasileña Petrobras, sumida en un gigantesco escándalo de corrupción, confirmó ayer a través de un comunicado que toda su dirección será sustituida y que este viernes posiblemente se conozcan los nombres de los nuevos directivos.
La nota confirma las versiones que surgieron el martes, que no habían sido admitidas ni por la empresa ni por el Gobierno, según las cuales la presidenta de la compañía, María da Graça Foster, acordó en una reunión con la jefa de Estado de Brasil, Dilma Rousseff, su salida y la del resto del directorio.
El Estado brasileño es accionista mayoritario en Petrobras, empresa que tiene acciones negociadas en las bolsas de São Paulo, Nueva York, Madrid y Buenos Aires.
La permanencia de Foster al frente de la empresa más estratégica de Brasil era considerada inviable, debido a que el escándalo de millonarios desvíos salpicó a varios ex dirigentes que compartieron el mando con algunos que aún continúan, incluida la actual presidenta.
Las versiones de que Rousseff finalmente había aceptado la renuncia de Foster, con la que tiene una antigua amistad y a la que se negaba a destituir pese a las presiones, generó una fuerte subida de las acciones de la petrolera en la bolsa de valores de São Paulo tanto el martes como en la apertura de este miércoles.
EXPECTATIVAS. El mercado esperaba ansiosamente el anuncio de un cambio en la dirección en Petrobras. Ahora, inversores y accionistas aguardan el nombramiento de un presidente de Petrobras que, además de capacidad gerencial, tenga liderazgo, carisma y habilidad para enfrentar las turbulencias que vendrán con la evolución de la Operación Lava Jato, afirma la columnista de Brasil/247 Tereza Cruvinel.
Se espera que la mayor empresa de Brasil tenga un directorio más despegado del Gobierno y que sea nombrado por criterios técnicos y no político-partidarios, además de un mayor diálogo entre la dirección de la empresa y sus accionistas.
candidatos. Comenzó la disputa por uno de los empleos más codiciados de Brasil: la presidencia de Petrobras.
Por más delicada que sea la actual situación de la empresa, alcanzada por la Operación Lava Jato, ninguna posición tiene tanto peso en el mundo empresarial brasileño como la jefatura de la empresa con sede en la avenida Chile, en el centro de Río de Janeiro.
El desafío involucra administrar una empresa de más de USD 110.300 millones en ingresos anuales, 86.000 empleados, tecnología de punta y, sobre todo, la oportunidad de rescatar a la empresa de una aguda crisis de credibilidad.
En la carrera, algunos nombres surgen casi naturalmente. Hasta ahora, fueron filtrados cuatro candidatos: Henrique Meirelles, ex presidente del Banco Central; Antonio Maciel Neto, ex CEO de Ford; Rodolfo Landim, ex jefe de la fallida OGX, y Roger Agnelli, ex titular de la minera Vale. De los cuatro, solo uno, Roger Agnelli, parece carta desechada.