El encargado de la gran parrillada es Francisco Samudio Ávalos, que desde las 6 de la mañana de ayer estuvo trabajando y dirigiendo a sus ex compañeros. Francisco estuvo recluido en el penal 17 años por un homicidio que confiesa haber cometido. Hace cuatro años que recuperó su libertad, pero vuelve a la cárcel para ayudar a que sus compañeros logren la ansiada reinserción social.
“Yo fui uno de los primeros usuarios del programa Libertad; hace cuatro años que salí de prisión y este año termino mi licenciatura en Trabajo Social”, explica orgulloso Francisco, que asegura que volver a pisar la cárcel, a pesar de haber recuperado su libertad, es lo mejor que le puede pasar.
“Vuelvo siempre, porque tengo el firme propósito de ayudar a mis compañeros; tengo que hacer algo por ellos y demostrar a la sociedad que el cambio es posible. La gente piensa que el que fue delincuente solo puede cambiar de maña y no de actitud, no de vida. Eso yo quiero refutar”, explica sin dejar de golpear con el cuchillo un pedazo de costilla que tenía que desmenuzar y convertirla en varias porciones.
Festejos. Las celebraciones comenzaron bien temprano, con una misa oficiada por el arzobispo Edmundo Valenzuela y acompañada por gran cantidad de fieles. Entre las autoridades se encontraban la ministra de Justicia, Sheila Abed; el director de Establecimientos Penitenciarios, Artemio Vera, y otras autoridades penitenciarias.
Luego del oficio religioso se realizó una procesión con la imagen de la Virgen que recorrió por todos los sectores del penal, pasando por el famoso pasillo, hasta los pasillos más alejados de la cárcel más grande del país, que cuenta con 3.823 reclusos.
En las demás penitenciarías del país también se tuvieron festejos.
En la cárcel de mujeres Casa del Buen Pastor, las reclusas recibieron la visita de sus familiares y disfrutaron de números artísticos, que tuvo como número principal a Mily la Kchorrita, que fue a compartir con las internas cantando sus mejores éxitos.