Refirió que la idea es colocar las primeras instalaciones flotantes en los dos humedales: Pirayú y Salado, que hacían las veces de biodepuradores de los nutrientes. “Ambos humedales contaban con totoras y otros juncos palustres, pero la acción humana ha destruido la mayoría de su extensión”, dijo.
Para obtener resultados con las totoras, son necesarias plantas de tratamiento de aguas de parte de los municipios que rodean al lago, refirió Rodolfi.
La propuesta de los fitodepuradores fue diseñada por la Universidad Nacional de Asunción y sería la primera de este tipo en aplicarse en el país. Sus responsables montaron un proyecto piloto en el Club Náutico San Bernardino, consistente en bloques con totoras de unos 720 metros cuadrados. “Ya se redujo un 20% de las cianobacterias con este método y esperamos sea aprobado para poder aplicarlo en todo el lago”, añadió.
Por otra parte, en el marco de las fiscalizaciones a industrias y mataderos ejecutadas por la Seam, se identificó que 30 de los 230 que fueron intervenidos son puntos focales importantes de contaminación y deberán adecuarse a la normativa ambiental en el menor tiempo posible. Las industrias más contaminadoras son de San Lorenzo, Itauguá y Capiatá.