Opinión

Carreta presidencial

 

–Nde, contrera, ¿te gustó mi discurso?

–Tanto te odian tus asesores, presidente.

–Cómo se te ocurre...

–Solo tu enemigo te pudo haber recomendado usar la figura de la carreta. Esté ella llena o vacía, como decís, eso te asocia a la lentitud, justo lo que se te critica.

–Compañero, soy un piloto de tormenta...

–Es hora de que te pongas a trabajar, porque se te viene la noche y se aproxima una tormenta ñande áva si la cosa no mejora. Aparte tenés un copiloto ducho, pero en generar tormenta para su provecho.

–A mí no me asustan los desafíos, ni los griteríos, ni el bullicio...

–Está bien que no te asusten los desafíos, pero también debés preocuparte más por pensar en el bienestar general de la gente y no en pagar tus favores políticos. Por cierto, los bullicios y griteríos son los reclamos de los trabajadores que no llegan a fin de mes y mentan a tu santa madre y de paso a tu conspicuo padre. También es la agonía de comerciantes que ven que hay menos movimiento que un Viernes Santo en el microcentro de Asunción...

–Yo me crié en la lucha...

–Japoína, presidente. Vos te criaste al amparo de la riqueza malhabida de una dictadura nefasta y, cuando esta cayó, estuviste por los EEUU.

–Yo enfrenté a poderosos para defender mis ideales...

–Anína chembo tavyse, presidente. Vos ko solamente enfrentaste a Cartes, que si bien es jodido, no es para tanto. Aparte, apenas fuiste la cara visible de un grupo de descontentos. Tampoco es para ponerse en plan de Gandhi.

–Vyrésa la eréa. Pero sigo... Me hubiese gustado estar viendo ya las obras en movimiento.

–Viste, te dije, lo de la carreta es una alegoría contraproducente.

–Vos lo que sos alegoría.

–Definitivamente, tu papá era más gracioso.

–Desde agosto tuvimos varios desafíos. La caída de la producción agroganadera, los problemas climáticos y la disminución del precio de nuestros principales productos.

–Si vos no nos decías ni íbamos a darnos cuenta, presidente. No repitas lo que se sabe, decí qué vas a hacer para solucionar el problema.

–Para la gente que quiera trabajo no son suficientes los cargos de la EBY, no son suficientes los cargos del Estado, eso no es el camino de la generación de empleos.

–Decile eso a la manga de zánganos de tu partido y, últimamente, de tu movimiento, que copan los cargos públicos como depredadores henchidos de obsecuencia, prebendarismo y mediocridad. Encima se tienen el tupé de exigir reivindicaciones laborales de países del Primer Mundo. Burros. Ellos sí marchan por el camino de la generación de empleos, asegurando su zoquete espurio y cagándose de la risa de la gente común.

–Hay dos caminos. El camino que siempre se transita: el de la división, de la lucha política estéril en momentos inadecuados. O el camino del fortalecimiento de la democracia.

–Sos más sospechoso que el VAR, presidente. Decí la verdad. Te aliaste con tu enemigo Cartes y su perrito faldero Llano para asegurar que tu gobierno no se acabe antes de tiempo. Lograste gobernabilidad a un precio que nadie sabe. Y da transparencia a tus acuerdos si querés fortalecer la democracia, como te jactás.

–Que no les afecten, amigos, la crítica de gente miope.

–Y por casa cómo andamos. A veces ves peor que Clarence, el león de Daktari.

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