El debate en torno al Acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) continúa generando posiciones encontradas en el sector productivo regional. Desde la Unión de Gremios de la Producción (UGP), su presidente, Héctor Cristaldo, llamó a realizar un análisis técnico y realista del impacto del entendimiento, especialmente en dos de los principales rubros de exportación: la carne vacuna y la soja.
En relación con la carne, Cristaldo explicó que la Unión Europea importa alrededor de 400.000 toneladas anuales, mientras que el cupo total concedido al Mercosur asciende a 99.000 toneladas por año, lo que equivale aproximadamente al 25% de las importaciones totales del bloque europeo. “Los números muestran que no se trata de una apertura masiva del mercado europeo para la carne del Mercosur, sino de una cuota limitada”, sostuvo. El acuerdo prevé un régimen de cuotas arancelarias preferenciales, cuyo volumen total se alcanzará de forma escalonada en un plazo de cinco años.
Del total asignado, el 55% corresponderá a carne fresca o enfriada y el 45% a carne congelada, con un arancel reducido del 7,5%. Actualmente, las exportaciones que ingresan fuera de cuota enfrentan aranceles que superan el 50%, lo que encarece significativamente el acceso al mercado europeo.
Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo es el tratamiento de la Cuota Hilton, un segmento de carne de alto valor que actualmente tributa un arancel del 20%.
Con la entrada en vigor del acuerdo Mercosur-UE, dicho arancel se reducirá al 0%, una medida que favorecerá principalmente a Argentina, pero que también tendrá efectos sobre la competencia regional y la dinámica del comercio cárnico con Europa.
Cristaldo señaló que si bien estas condiciones pueden representar una oportunidad, también deben analizarse en el contexto de las exigencias sanitarias, ambientales y de trazabilidad que impone la Unión Europea.
“No se trata solo de vender más, sino de cumplir con estándares cada vez más estrictos, que implican costos y desafíos para los productores”, advirtió.
Sobre la soja. En cuanto al complejo sojero, el titular de la UGP recordó que la soja en grano y la harina de soja ya ingresaban al mercado europeo con arancel cero, incluso antes del acuerdo comercial.
“En estos productos no hay una ganancia adicional en términos arancelarios, porque ya tenían acceso libre”, explicó, relativizando uno de los principales argumentos a favor del acuerdo.
No obstante, el entendimiento sí introduce cambios para otros derivados de la soja. El aceite de soja crudo, que actualmente paga un arancel del 3,2%, pasará a tributar 0%, lo que mejora su competitividad frente a otros proveedores.
En tanto, el biodiésel, que hoy enfrenta un arancel general del 6,5%, tendrá una reducción progresiva, aunque aún resta conocer los plazos y condiciones específicas de esa desgravación.
Desde la UGP sostienen que el análisis del acuerdo no debe limitarse únicamente a los beneficios arancelarios, sino que debe contemplar el impacto a largo plazo en la producción, la inversión y la competitividad del sector agropecuario.
En ese sentido, Cristaldo insistió en la necesidad de que los gobiernos del Mercosur acompañen el proceso con políticas públicas que permitan al sector productivo adaptarse a las nuevas reglas del comercio internacional.