Y advierte que “un capital nómada” puede desestabilizar los proyectos que realiza una institución. Tuvieron la experiencia de cerrar una universidad con 37.000 estudiantes que fue comprada por ese grupo internacional. Explica que no tenía condiciones de funcionar más; se fue deteriorando y tuvieron que asumir el cierre, pese a la gran cantidad de alumnos.
“Si no se cerraba la universidad iba a generar profesionales incompetentes. Tenía 2.700 estudiantes de medicina”, contó y agregó que crearon un proceso de “transferencia asistida” para que cada estudiante reciba orientación para que pueda proseguir sus estudios.
En su opinión, América Latina está viviendo un proceso de privatización mediante la transnacionalización de las universidades.
“Una cosa es la internacionalización y otra es la transnacionalización de la educación. La transnacionalización va más allá de la nación, no tiene compromiso con ningún pueblo, tiene compromiso con el capital”, advirtió.
A modo de remate, Româo puso en la balanza: “¿Hay que formar a los estudiantes para el mercado o para las profesiones? Hay que formar humanamente para su proyecto de vida”, postuló.