Por pa’i Oliva - www.paioliva.blogspot.com
Habría que preguntarse qué sentido le vamos a dar en este escrito al término “distraerse”. No nos estamos refiriendo a pasar un buen rato de distracción, sino a impedirnos pensar con la atención necesaria, dolorosa o alegre, en algo que es de suma importancia.
En concreto, se está aprobando el presupuesto nacional, clave para nuestro país. Distraernos sería no caer en la cuenta de sus consecuencias. Y lo que nos preocupa es que existe toda una campaña de “distracción” para que dejemos de pensar en él.
Un modo es la acumulación repetidora hasta el agotamiento, de noticias sensacionalistas de tipo policial, que causan pesimismo y preocupación. La discusión de fondo político que está en el presupuesto y que cada día es más preocupante, ha quedado olvidada con esta estrategia. Por ejemplo, ¿sabe Ud. lo que son las “madres líderes " y le han dicho alguna vez por los MCS su trabajo de todos los días delante del Congreso?
El otro modo es la proliferación de grandes conciertos de mucho boom-boom, pero vacíos en sus letras de pensamiento. El último, que no fue de los mayores y que duró hasta la una de la madrugada, reunió a 50.000 personas, haciéndole la competencia en la misma hora al juego de la Albirroja.
Y ambos modos nos apartan de pensar “con cabeza propia” sobre el tema del presupuesto politiquero que nos están aprobando.