La querella se adhirió al pedido de la condena a quince años de prisión para Víctor Daniel Bogado Núñez, Mariano Escurra Vicésar, Félix Villamayor, Ricardo Pereira Poletti, Walter Delgado y César Bejarano Filippi.
Para los acusados José Swako Demiañuk y José Alonso Martínez, se pidieron diez años de condena; mientras para Pabla Mieres de Scavenius, ocho años de cárcel. Por último, para los acusados Cíbar Insfrán Colmán, cuatro años; Gustavo Duré Almada y Édgar Mengual Herken, tres años de prisión.
En sus alegatos finales, ambos abogados de la querella expusieron exhaustivamente las participaciones de todas las personas hoy acusadas y la responsabilidad de cada una y la implicancia que tuvieron en los contratos con las firmas internacionales, presumiblemente fantasmas. Según explicaron, todos sabían lo que hacían y el perjuicio que podrían hacerle a la Cajubi; por lo tanto, cometieron dolo.
En los alegatos se menciona al guatemalteco Eduardo García Obregón, quien fue ungido como el apoderado de la Cajubi en los negocios con varias firmas canadienses y de Panamá. “Eduardo García Obregón era Cajubi en el exterior”, dijo en su alocución el abogado Gustavo Gorostiaga, ante el Tribunal de Sentencia.