Al equipo de Luiz Felipe Scolari solo le vale un triunfo en el Arena Corinthians de São Paulo, ante cerca de 61.000 personas, para poner los cimientos de una campaña que tiene como única meta lograr el sexto título mundial.
Enfrente, el equipo anfitrión tendrá a una Croacia que disputa su cuarta Copa del Mundo con su mejor generación de jugadores después del grupo abanderado por Davor Suker, que terminó tercero en el Mundial de 1998.
Como cabeza de serie, Brasil, y Croacia, clasificada en la repesca, integran el Grupo A junto a México y Camerún, que se enfrentan mañana en el Arena das Dunas de Natal.
PANORAMA. Brasil ha completado una preparación concienzuda, diseñada con el único objetivo de conquistar el título mundial en casa y deshacerse de una vez por todas del amargo recuerdo del Maracanazo, que aún hoy, 64 años después, continúa vívido en el imaginario del país del fútbol.
La Verdeamarelha llega con una racha de nueve victorias consecutivas y un grupo de calidad en todas sus líneas.
Croacia planea amargar el estreno del anfitrión disputándole la posesión con su juego de toque, lo que acerca a los balcánicos al modelo de juego que históricamente fue una de las banderas de Brasil, pero que no tiene lugar en el libreto de Scolari.