Economía

Benjamín Aceval y el pueblo paraguayo como luces históricas para las negociaciones de Itaipú

 

Habían pasado algunos años del “final” de la Guerra de la Triple Alianza. Paraguay se encontraba en medio de su mayor tragedia. En el año 1872, Brasil y Paraguay firmaron el tratado de límites entre ambos países con tropas del ejército brasileño aún en territorio paraguayo. En medio de estas circunstancias, el 3 de febrero de 1876, Paraguay y Argentina firmaron el tratado de límites entre ambos países y decidieron someter la resolución del conflicto de límites sobre una parte del territorio del Chaco a un arbitraje, también con tropas del ejército argentino aún en territorio paraguayo.

El decimonoveno presidente de los Estados Unidos, Rutherford B. Hayes, es muy conocido en Paraguay. Un departamento y su capital llevan su nombre. En 1878, el presidente Hayes dio a conocer, vía arbitraje internacional, que el Chaco, entre los ríos Pilcomayo y Verde, estaba legal y justamente dentro de los límites del Paraguay. Para Paraguay y su pueblo, devastados tras la guerra, la disputa por el Chaco fue una gran oportunidad para obtener una victoria sobre la alianza y el laudo arbitral norteamericano reconoció que ese territorio en disputa pertenecía al Paraguay. Ese reconocimiento era fundamental para la estabilidad sudamericana.

Detrás de esta disputa territorial se encuentran los verdaderos héroes nacionales: Benjamín Aceval y el pueblo paraguayo. Aceval, aunque de nacionalidad paraguaya, se crió en Argentina y se graduó con un Doctorado en Leyes de la Universidad de Buenos Aires. Además, era un conocedor de las costumbres y de la élite de Argentina.

No fue casualidad que el presidente Higinio Uriarte relevara a Aceval de su cargo de ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay para encomendarle la representación diplomática ante Estados Unidos en medio de esta crisis diplomática con Argentina. Esto fue parte de una estrategia: optar por un hombre con el carácter y con la preparación de Aceval, cuya lealtad a la nacionalidad paraguaya superaba la búsqueda de comodidad con Argentina. De hecho, la comprensión de las leyes argentinas y de los principios generales en las relaciones internacionales de ese entonces que tenía Aceval fue fundamental para preservar la soberanía y la paz de Paraguay en medio del asedio que aún sufría el país después de la guerra. Algo importante que se debe tener en cuenta es que el Derecho Internacional, tal como lo conocemos en la actualidad, aún estaba en proceso de formación.

El pueblo paraguayo, por su lado, en medio del dolor aún sentido con profundidad, hizo muchos esfuerzos para organizar la representación de su posición ante el arbitraje. La posición paraguaya fue presentada de forma impecable.

Ahora bien, Paraguay, actualmente, se encuentra ante una negociación histórica nuevamente, esta vez con Brasil. Se trata de la revisión/renegociación del tratado de Itaipú. Benjamín Aceval y el pueblo paraguayo después de la Guerra de la Triple Alianza pueden servir como ejemplos claros que dan luz y esperanza. Además, demuestran que, en momentos mucho más difíciles, Paraguay pudo y puede obtener resultados justos y beneficiosos en el marco de negociaciones internacionales muy complicadas.

A modo de conclusión, quisiéramos agregar que un pueblo que no contempla y valora su historia puede condenar su presente y su futuro. Por eso es importante resaltar y tener en cuenta este éxito histórico paraguayo y a sus protagonistas ante las actuales y futuras negociaciones internacionales de Paraguay.

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