Por Iván Lisboa
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Pasadas las 23.00, parada en el cruce de la Ruta 3 y Roberto Benítez, en la ciudad de Limpio, Pabla Vallejos espera por un ómnibus interno que hace el tramo Piquete Cué-Salado para llegar a casa, luego de una larga jornada laboral.
Pasan los minutos. Mientras, cuenta a ÚH que si es uno de esos días en que ya no pudo agarrar el bus, debe gastar lo poco que pudo ahorrar en el día para ir en mototaxi.
“A esta hora suele pasar el último colectivo de la (línea) 24 que va hasta Salado. Si me pasó ya voy a tener que ir en mototaxi o ver si un familiar me puede ayudar. Yo que vivo solo acá a 9 cuadras, en una de esas motos me sale G. 10.000 llegar a casa”, expresó.
Tras tomar el último ómnibus que va hacia casa y soportar en promedio más de una hora de viaje, la verdadera odisea para miles de ciudadanos que usan el transporte público a la noche en Gran Asunción, al igual que Pabla, empieza recién al bajarse del micro.
Como los pocos colectivos que circulan de noche lo hacen solo por avenidas principales, por temor a la inseguridad, las peripecias de los usuarios tienen su partida inicial en la entrada de los barrios.
Entre la oscuridad de la noche y la falta de resguardo policial en las paradas, esperar horas por un bus fantasma que actúa de interno suele ser lo más común para estas personas, ya que por el costo no pueden tomar todos los días un taxi o valerse del creciente servicio de mototaxi.
“Antes vivía en la Cuarta Etapa (Villa Madrid), pero tuve que mudarme porque los problemas que tengo para llegar a casa antes de la medianoche hizo que ladrones me robaran todo”, refirió Vallejos.
CAMINAR. Otros, como José Ozuna, Luis Villasboa y Adam Cabrera, trabajadores de supermercados, obligadamente deben recurrir a la última opción: caminar.
En medio de la precaria iluminación, deben caminar todas las noches desde el centro de Luque hasta el barrio San Rafael, tras venir desde el centro asunceno en el último colectivo de la línea 30.
“Caminamos más o menos unas 30 cuadras, que nos toma todos los días 20 a 30 minutos. Nos arriesgamos, pero qué le vamos hacer, no hay colectivos que lleguen hasta esta zona. La línea 30 máximo hasta las 22.00 y los internos hasta las 21.00. A veces tenemos que correr”, comentó Ozuna.
Mencionó que varias veces optó por venir en taxi, sobre todo los domingos y feriados, pero admite que le cuesta un ojo de la cara. “Hay veces que estoy muy cansado o los domingos donde ya no queda otra. Normalmente, negociando me cobra G. 35.000. Pero si vamos a estar todos los días pagando taxi, vamos a trabajar para el taxista nomás ya”, acotó el trabajador.
DEFICIENTE. Tanto Vallejos como Ozuna se quejaron por la falta de presión de las autoridades para que las empresas de transporte brinden el servicio nocturno en los barrios necesitados.
“Luque no es una ciudad del interior que digamos. Estamos a 10 kilómetros como máximo de Asunción y no hay un solo colectivo de noche. Sería bueno que como se les paga mucho por subsidios, las empresas trabajen donde la gente necesita el servicio para trabajar”, apuntó Ozuna.
Según el titular de Setama, Hugo Vera, por contrato las empresas no están obligadas a trabajar después de las 22.00, debido a la poca rentabilidad y la creciente inseguridad.
No obstante, señaló que el Consejo de Setama está trabajando con empresarios para encontrar una solución a esta problemática. Adelantó que una salida sería bajar el pasaje y dar subsidios al gasoil a las empresas legales, de modo a eliminar la competencia desleal y garantizar ganancias nocturnas a los transportistas.
Deficiente servicio de transporte público
TRANSPORTISTAS: POCA RENTABILIDAD
La poca rentabilidad a la noche, es la causa por la que los transportistas no ponen en circulación sus unidades hasta altas horas del día.
Según César Ruiz Díaz, presidente del gremio de empresarios Cetrapam, por la escasa cantidad de pasajeros que requieren el servicio de buses luego de las 22.00, sumados a la inseguridad, en el contrato firmado con Setama no se exige a las empresas a circular de noche.
Mencionó que la Setama, como ente regulador del transporte en Gran Asunción, es la encargada de ver y promover los mecanismos para que las empresas circulen a esas horas.