ENCARNACIÓN
De acuerdo con medios especializados, no existen desde hace más de 25 años versiones creíbles de ver estas aves volando en libertad.
Mientras la extinción de esta especie fue ganando terreno, el jueves pasado causó un gran revuelo y un nuevo aliento de esperanza: el nacimiento de un guacamayo azul en el zoológico Juan XXIII de Encarnación, cría de una pareja de la misma especie de 18 años.
La hembra logró poner dos huevos el año pasado, pero no fueron empollados. Sin embargo, no se dio por vencida y volvió a intentarlo este año. La expectativa fue grande cuando los encargados del lugar vieron que la pareja conformó un nuevo nido, para días después poner dos huevos.
“Puso dos, pero solo a uno empolló y nació su pequeña cría. Estamos muy contentos porque sabemos lo complicado y difícil que es que esto ocurra. Existen investigaciones mucho más complejas en el Brasil tratando de que esto ocurra en cautiverio y no suelen lograrlo”, explicó Ignacio Ortega, uno de los responsables del zoológico.
Señaló que será un examen para todos ellos el cuidado del ave para lograr su desarrollo en buena forma.
Su hogar. El refugio del gua’a hovy y sus padres es muy parecido a un pequeño horno (tatacuá) a nivel del piso y se encuentra totalmente aislado de otras especies emparentadas con ellos, ya que no se llevan muy bien y permanentemente se lastiman en peleas.
La actual pareja cuenta con unos 18 años de edad, casi la misma que el propio zoológico. Muy poco se conoce sobre esta especie de parte de quienes administran el lugar, ya que no se cuenta con literatura acerca de esta especie.
Existen tres especies más de guacamayos. Si bien hay parejas que hasta el momento se aparean, ninguno de ellos ha puesto huevos en los últimos años.
Esta clase de guacamayo posee completamente un plumaje azul. Su pico es curvo, grande y de color negro.
Se alimenta de una gran cantidad de frutos maduros, como el mango, nueces, semillas, bayas, flores, brotes y hojas.