14 ene. 2026

Ato, revelación en la TV, sueña producir historias del país en la pantalla grande

Víctor Renato Gómez Erico, más conocido como Ato Gómez es un actor y guionista paraguayo que sobresalió en varios papeles y uno de ellos es el de Mario en la novela Solo por unos días. Su sueño es producir proyectos que mezclen lo cotidiano con lo universal, siempre con un sabor paraguayo.

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Me llamo Víctor Renato Gómez Erico y tengo 32 años. Todos me conocen como Ato Gómez. Nací y crecí en la ciudad de Asunción. Soy licenciado en Marketing y Publicidad, y actualmente trabajo como guionista y actor. Estudié actuación durante seis años en el TIA (Taller Integral de Actuación) de Tana Schémbori y Juan Carlos Maneglia.

Tuve una infancia muy feliz. De chico nunca me di cuenta si éramos una familia humilde o no, porque mis padres hicieron un gran trabajo para que no me faltara nada. Ya de adulto entendí que pasamos por momentos buenos y momentos malos económicamente, pero siento que a mí y a mis hermanos nos mantuvieron al margen de las preocupaciones para poder darnos ese “privilegio” de ser niños, y eso se lo debo a ellos.

Pasión por la actuación

La actuación en sí la conocí de más grande, pero desde chico me gustaba interpretar personajes sin darme cuenta, me gustaba “Jugar a ser algo o alguien”. Ya de adolescente empecé a estudiarlo formalmente. Para mi sorpresa, sigo sintiendo que hago lo mismo “Jugar a ser”.

Mi carrera arrancó en paralelo a otros trabajos, como me tenía que pagar la facultad y otros estudios, empecé a trabajar en un banco. Recuerdo que cada vez que quedaba para un proyecto tenía que hacer malabares para poder grabar o pedir vacaciones. Pero un día, decidí renunciar para lanzarme a algo que me llene. Justo al día siguiente de presentar mi carta de renuncia recuerdo que me llama la productora Lala Da Rosa a confirmar que quedé para hacer un personaje en la película Pedro Undercover, así que fue como un salto de fe que salió bien.

Recuerdo dos momentos desafiantes: Uno en cuanto a lo físico en Leal 2, donde tuve que ponerme en forma en un mes y medio prácticamente para poder interpretar al capitán Basilio Aldana, y otro en cuanto a lo emocional en Lucette, donde asumí un rol bastante cargado. Uno de los actores no iba a poder participar en el proyecto y la directora Mburu Fleitas me dio la confianza para que lo asuma yo. Lo desafiante estuvo en que el rodaje arrancaba en la semana siguiente. Ambos me hicieron crecer muchísimo.

Más que un momento duro en concreto, creo que mi mayor desafío en este camino fue, es y será el aprender a convivir con la incertidumbre. Hubo etapas en las que no sabía si estaba tomando la decisión correcta, si apostar por el arte tenía sentido o si debía elegir un camino más seguro. Ese conflicto interno creo que lo tenemos todos, es duro, pero también bastante constructivo.

La Novela Solo Por Unos Días

Llegué primero como guionista de la historia junto con el equipo, y luego hice el casting, la primera vez quedé para el personaje de “Chope”, pero en ese entonces el proyecto no se pudo concretar. Luego de un año se unieron Tana y Juanca para sumarse al proyecto. Ellos volvieron a abrir llamado de casting, lo volví a hacer, pero esta vez quedé en el rol de Mario y fue una experiencia increíble.

No sé si es porque lo tengo más fresco en la memoria, pero creo que uno de los proyectos más grandes en los que participé es el de ahora, el de “Solo por unos días”. Siento que es un proyecto enorme, que es el inicio de algo lindo nuevamente en Paraguay. A parte, con el crew y los actores nos hicimos familia, conocí personas maravillosas, trabajé con quienes fueron mis referentes, mis ídolos, Tana y Juanca fueron mis maestros, Alicia Guerra también fue mi maestra, muchas personas que yo miraba cuando era un poco más joven o cuando estaba arrancando. Todo eso hace que esta experiencia sea inolvidable y difícil de superar.

Lo primero y más importante ahora mismo es que se sigan concretando proyectos. Recuerdo que antes de la pandemia el audiovisual paraguayo estaba creciendo muy rápido, desgraciadamente ese parón afectó mucho. Ahora siento que estamos por buen camino. Todavía hay muchos desafíos, pero estamos encontrando nuestra identidad audiovisual y eso me da mucha esperanza.

Ahora estoy preparándome para una obra de teatro muy ambiciosa que se va a hacer en una piscina olímpica, con actrices increíbles (Lali González, Andrea Quatrocchi y Gauda Lobo) y dirigida por Fátima Fernández Centurión. Además, uno siempre está con la mente activa buscando nuevas historias.

A corto plazo me gustaría trabajar en proyectos internacionales, salir de mi zona de confort y crear personajes nuevos y desafiantes. A largo plazo quiero seguir contando historias nuestras y crear algo que realmente me gustaría ver. Creo que lo real nace cuando uno crea lo que le gustaría ver en pantalla.

Un sueño

Me encantaría producir proyectos que mezclen lo cotidiano con lo universal, historias locales que cualquier persona pueda sentir cercanas. Me interesa explorar géneros diversos, pero siempre con ese sabor paraguayo y con un enfoque en personajes auténticos.

Ahora mismo creo que el crecimiento de la industria del cine y la televisión en Paraguay se hará haciendo. Seguir creando y seguir buscando. La práctica nos va a llevar a todos a reconocernos en el audiovisual. Con relación a otros países nuestro cine tiene pocos años de vida. Pero el ejercicio de hacer es lo que nos dirige al crecimiento.

Me gustaría ver más historias nuestras, esas pequeñas anécdotas cotidianas que reflejen nuestra realidad en las pantallas. Soy fan de ver películas y pensar “esto lo podríamos haber hecho nosotros”, y esa es la clase de impulso que quiero llevar a la pantalla.

A los jóvenes que aspiran a ser actores o productores en Paraguay les diría que crean en sus historias, que no tengan miedo de empezar pequeño y que se animen a contar lo que realmente les gustaría ver. Y sobre todo, hacer. No quedarnos en la idea. Vivimos en una época cuando la crítica es dura y sin filtro, muchas veces eso genera inseguridad y miedo.

  • Me gustaría ver más historias nuestras, todas esas pequeñas anécdotas cotidianas que reflejen nuestra realidad en las pantallas.
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