Milei, un outsider de la política hasta 2021, cuando fue elegido diputado, sorprendió en las elecciones primarias de agosto, cuando resultó el candidato más votado (29,86 %) como único aspirante de la formación ultraderechista, por delante de la coalición Juntos por el Cambio (centroderecha) y la oficialista Unión por la Patria (peronismo).
Economista apologeta de la Escuela Austríaca defiende la libertad en cualquier ámbito de la vida, incluso aquellos contrarios a la ideología ultraderechista como aborto, matrimonio homosexual o adicción a las drogas, siempre que no sean un lastre para el Estado.
Milei fue ganando visibilidad en la opinión pública argentina con constantes intervenciones en programas televisivos, en los que hacía gala de una desinhibida oratoria trufada de insultos contra el poder establecido, la famosa “casta”, a la que, no obstante, terminó aliada al recibir el apoyo del expresidente Mauricio Macri y la excandidata de JxC, Patricia Bullrich, para la segunda vuelta.
Licenciado por la Universidad de Belgrano (Buenos Aires), con dos títulos de posgrado y sin experiencia en materia política, Milei ha sido asesor económico de diversos organismos y empresas, la última de ellas, Aeropuertos Argentina 2000.
Su imagen de rebelde con traje –o vistiendo chaqueta de chándal de una conocida empresa estadounidense debajo de una cazadora de cuero– y el aire de una ‘estrella de rock levantaron más de un ceño entre los políticos tradicionales, quienes lo consideraban un “loquito” con complejo de mesías.
Sin embargo, su llegada al Congreso en 2021 empezó a preocupar a la “casta”, especialmente cuando propuso romper el ‘statu quo’ monetario mediante la dolarización de la economía, la privatización de empresas estatales, la reducción de la carga tributaria y la libertad para acceder a las armas de fuego y para vender órganos. Aunque en las últimas semanas ha moderado su discurso, con el fin de captar votos. Es fan de los Rolling Stones, exportero del Chacarita Juniors y seguidor de Boca Juniors.