Paraguay cayó derrotado 3-0 ante Argentina mostrando nuevamente un juego inferior y se quedó sin chances de conseguir el boleto al Mundial de Nueva Zelanda. El conjunto dirigido por Víctor Genes no mostró nada nuevo en su repertorio y sufre otra derrota inobjetable, la tercera consecutiva en este Hexagonal.
EL PARTIDO. Víctor Genes sentó en el banco a Antonio Sanabria y Sergio Díaz, los dos ofensivos que resalta en la plantilla albirroja, para medir al líder Argentina en un duelo clave para mantener viva la esperanza mundialista.
En el inicio del compromiso, el conjunto nacional intentó plantar cara en el mediosector a partir de una marca corrosiva, pero la presión de los volantes Roque Guachiré y Gustavo Viera fue descoordinada, y por momentos no surtió un efecto positivo.
Por su parte el elenco albiceleste fue paciente, consciente de su poderío, y con el vuelo de los minutos se fue adueñando del mando del compromiso. La primera opción de peligro estuvo en la cabeza de Facundo Monteseirín, hasta que los 17 minutos ya cayó el bastión albirrojo.
Ángel Correa encaró al malón defensivo, endeble para el cruce, Tomás Echagüe despejó como pudo el gran tiro, pero el balón quedó servido a Giovanni Simeonne para convertir el primero.
El tanto descompuso los papeles iniciales, pero la Albirroja pestañeó la reacción y a pesar de la inconsistencia llevó algo de peligro mediante un remante desviado de Guachiré (27 m.) y un cabezazo de Marcos González que se anidó en la red (33 m.), pero el asistente marcó la posición adelantada que existió.
Al sentir la amenaza del rival, Argentina volvió a adelantar sus líneas y tras la imprudencia de Saúl Salcedo en el cruce ante Tomás Martínez, el árbitro pitó la sentencia máxima. Simeone se encargó de ejecutar, pero Tomás Echagüe salió airoso del duelo a 4 minutos del término de la primera etapa.
En el complemento, Genes apostó por Sergio Díaz en detrimento de Luis Amarilla para intentar dar otro aire en ataque y trabajar el empate con otro sistema. La esperanza duró poco ya que a cuatro minutos del reinicio, Leonardo Rolón clavó un poderoso zapatazo para pulverizar todo tipo de ilusión.
Golpeado en lo anímico, los albirrojos salieron a buscar el descuento sin la convicción necesaria. Alargó sus líneas hacia el campo argentino y gozó de una acción clara mediante Jeremías Bogado (65 m.), que exigió la intervención de Augusto Batalla.
Como era de esperarse, la Albiceleste gozó de espacios y a los 77 minutos convirtió el tercero por intermedio de Simeone en otra exhibición de su capacidad goleadora. A los 89 se fue expulsado Leonardo Rolón, que sufrirá el castigo de su irresponsabilidad en la final, ya que el resultado nunca estuvo en riesgo.