¿Quién apoya la alianza público-privada (APP)? ¡Rio Tinto (RT)! Los primeros pasos de la multinacional se dieron durante la gestión de Federico Franco, quien firmó un preacuerdo con RT: si la empresa se instala en el Paraguay, los desacuerdos se llevarán al tribunal de la CIADI, en Washington. En la ley recién aprobada, no se habla de la CIADI, pero tampoco de la jurisdicción de los tribunales paraguayos, con que se da participación a los internacionales. El caso Gramont nos dice cómo nos irá en tribunales extranjeros.
Aparte del preacuerdo, las tratativas entre RT y Franco comprendían la creación de un complejo industrial. El Gobierno debía cederle a RT unas 4.000 hectáreas para poner su fundidora de aluminio y encargarse de la infraestructura y servicios básicos: agua, electricidad, seguridad, calles, transporte, puerto, etc. El costo era de unos 700 millones de dólares, que debía pagar el Gobierno paraguayo; a cambio de eso, le iban a dar participación en los beneficios de la empresa. ¿Y las pérdidas? La sección aluminio de RT, que tiene varios rubros, tuvo pérdidas formidables, que debería compartir nuestro Gobierno en caso de sociedad. Este sería un caso típico de APP; con considerables riesgos para el Paraguay.
La historia es vieja. El Gobierno sudafricano gastó cerca de 1.000 millones de dólares para construir el complejo industrial llamado COEGA, que no justificó la inversión, porque no se crearon los puestos de trabajo prometidos, y el lugar se convirtió en una especie de urbanización de lujo, con grandes escándalos, como el contrabando de armas. RT quería ser uno de los ocupantes, pero la oposición fue tan fuerte que debió desistir. La principal acusación fue que RT pedía electricidad subvencionada y se lo supo, pese al secreto en las negociaciones.
La idea de la APP comenzó en 1995, cuando el empresario suizo Stephan Schmidheiny fundó el Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sostenible; siglas en inglés WBCSD. Supuestamente el WBCSD debía reunir a las empresas con responsabilidad social y ecológica. ¿Quiénes se asociaron? RT, Monsanto, Dow, BP, Shell, Repsol, Chevron y otras joyas ambientales.
A Schmidheiny le hubiera gustado venir al Paraguay para ver cómo le dan manija a su idea de APP. Pero no puede venir porque, el 12 de febrero de 2012, un tribunal de Turín lo condenó a 16 años de cárcel por haber causado la muerte de unas 3.000 personas con la contaminación de su fábrica de Eternit en Italia.
Para terminar: el presidente Bush encargó a tres empresas privadas el control del voto electrónico de las elecciones de 2004. Bush resultó reelecto. Cuando la oposición pidió verificar los resultados, se le dijo que se trataba de un “secreto empresarial”. ¡Estas son alianzas y no macanas!