01 jun. 2026

Aplicación de reforma tributaria tuvo un impacto positivo en la economía

Con una década de vigencia, la Ley 2421/04, de Reordenamiento Administrativo y Adecuación Fiscal, ayudó a aumentar las recaudaciones y la formalización. Todavía hay tarea pendiente, dicen los analistas.

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Por Wendy Marton

wmarton@uhora.compy

A diez años de la aprobación de la Ley 2421/04, De reordenamiento administrativo y adecuación fiscal, el impacto económico que tuvo es innegable. No solo se logró un repunte sostenido en las recaudaciones, sino además se sentaron las bases para formalizar la economía. La reducción de las tasas impositivas del 30% al 10% fue sin duda un punto gravitante para lograr este objetivo.

Mientras el impuesto a la renta a las actividades comerciales, industriales y de servicios (Iracis) y el impuesto al valor agregado (IVA) se consolidaron, el impuesto a la renta a las actividades agropecuarias (Iragro) y el impuesto a la renta personal (IRP) no corrieron la misma suerte. El primero, por exenciones aplicadas no contempladas en la ley, y el segundo, por las sucesivas postergaciones para su implementación.

Para la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) no puede desconocerse que las sucesivas postergaciones de la entrada en vigencia del IRP tuvieron una influencia negativa sobre todo en la imagen país y en la administración del sistema tributario por parte de la SET. La Administración Tributaria cataloga a la reforma tributaria aplicada por la ley 2421/04 como adecuada inclusive para el sector agropecuario, pues sostiene que no es que el impuesto en sí haya fracasado, sino que la modalidad de producción fue evolucionando y a partir del año 2008 el Imagro fue quedando paulatinamente obsoleto y se vislumbró la necesidad de reformarlo.

El ex ministro de Hacienda, César Barreto, considera que con la sanción de la Ley 2421 hubo un avance importante en la formalización de la economía especialmente en las empresas de mayor tamaño, ya que a pesar de la reducción en la tasa de impuesto a la renta empresarial del 30% al 10%, la recaudación se incrementó significativamente superando ampliamente las estimaciones iniciales, y pasó de una recaudación promedio del 1,7% del PIB a alrededor del 2,5% del PIB actualmente.

Barreto considera además que la ampliación de la cobertura del IVA (a pesar de que no incluyó al sector agropecuario) también incrementó fuertemente su recaudación que pasó del 4,3% del PIB a alrededor del 6,5% del PIB en la actualidad. Sin embargo, destaca, que no funcionó adecuadamente para lograr la formalización de las empresas pequeñas y medianas que siguen con elevados niveles de informalidad.

Para la ex titular del Colegio de Contadores del Paraguay (CCP), Alba Talavera, la aprobación de la Ley 2421 puede demostrar su impacto en la economía con el aumento de la recaudación que permitió la construcción de puentes, caminos, obras viales en general, creando fuentes de trabajo, y permitiendo a la vez un crecimiento positivo en las finanzas de las empresas vinculadas a estas actividades.

Talavera afirma que la reducción y unificación de las tasas fue una buena decisión, en el sentido de que contribuyó al logro de una “equidad tributaria”.

Sostiene que no se puede estar pensando incrementar los recaudos fiscales a través de un aumento en las tasas, pues esto generaría un impacto negativo en la base de contribuyentes, que a su vez podría derivar en una tendencia a evadir en la oportunidad de ingresar los recaudos fiscales a las arcas del Estado.

CONTRIBUCIÓN DEL AGRO. César Barreto considera que la forma en la cual fue implementado el Imagro y la no aplicación del IVA a los productos en estado natural hizo que el aporte tributario del sector agropecuario haya sido poco transparente, al basarse principalmente en el aporte actuando como consumidor final para el IVA en la compra de maquinarias e insumos que pudieron deducir directamente del pago del Imagro. Por esta razón, agrega, la contribución al fisco por parte de los productores agropecuarios no fue clara ni transparente y aparecía solamente como una recaudación ínfima del Imagro por más que probablemente el pago del IVA era muy significativo.

“Creo que el Imagro fracasó respecto a las expectativas que se generaron respecto a ella. Era una innovación respecto al régimen anterior que también había fracasado. El nuevo Iragro es una mejora porque reduce las lagunas, pero su efectividad dependerá de la capacidad de la administración tributaria de controlar efectivamente su cumplimiento. Esta capacidad es muy limitada actualmente y deben crear estructuras administrativas y tecnológicas de control que sean más efectivos. Ya veremos los resultados en dos años más” afirma.

Entretanto, la ex titular del Colegio de Contadores sostiene que no puede calificarse como un fracaso el Imagro, sino más bien considera a los sistemas del cálculo en la liquidación del Imagro con una debilidad en el sistema de control de las transacciones realizadas por el sector agropecuario, lo cual se percibe al momento de liquidar y pagar estos impuestos.

“Conforme a los cálculos de la Administración Tributaria, con el Iragro se ampliaría la base de contribuyentes y por ende se incrementarían los recaudos fiscales provenientes del pago de este impuesto. Se espera que esto a su vez contribuya a aportar un porcentaje importante en el total de los ingresos que recauda la Administración Tributaria; y los más significativo es que con el Iragro se lograría una mayor equidad tributaria al extenderse el pago del IVA en la enajenación de los productos agropecuarios”, refiere.

estimación. La Administración Tributaria estima que si las condiciones son óptimas en cuanto a clima para la producción agrícola, pecuaria y a ello se suma el éxito de la aplicación del Iragro y el IVA agropecuario generalizado se podrá recaudar entre 200 y 300 millones de dólares.

Barreto considera que todavía quedan tareas pendientes comola deficiencia que tiene nuestro sistema tributario que es la equidad tanto horizontal como la vertical. Es necesario unificar las cargas tributarias de todos los sectores económicos para lo cual la tasa y la base imponible del Iragro se deben equiparar al Iracis para que haya equidad en el sentido de que aquellos que tienen la misma capacidad de pago deberían de enfrentar una misma carga tributaria.