Cabezales que indistintamente carecen por completo de luces en ambas o en una de las márgenes de las aceras o que solo prenden el rojo o el verde son la constante en estos aparatos que se ven afectados por la falta de mantenimiento y control en tiempo y forma.
Aquellos que todavía funcionan en las calles y avenidas asuncenas no pueden ser distinguidos por el humo negro que recubre sus castigadas y desatendidas estructuras.
Esta situación expone al peligro a miles de automovilistas en cada jornada, atendiendo que los mismos en más de una ocasión deben adivinar si deben seguir la marcha o detenerse ante la falta de una señal lumínica.
Esto a su vez hace que los vehículos de gran porte o las unidades del transporte público impongan su paso, aumentando las posibilidades de accidente ante el descontrol generalizado y la ausencia en la mayoría de los casos de agentes municipales de tránsito.
CASOS. En una recorrida realizada en la víspera por ÚH por distintas arterias de la ciudad, se pudo observar que este tipo de fallas se presenta en casi la totalidad de los antiguos cruces semafóricos que ya tienen décadas de estar colocados en la vía pública.
Entre ellos se tiene al de Azara y General Santos, que marca el acceso a la zona del microcentro capitalino. Sobre la avenida citada se tiene que el artefacto ubicado en la margen izquierda de la circulación no enciende ninguna de sus luces, lo cual confunde por completo a los conductores.
Similar problema se tiene en Tacuary y Eligio Ayala, donde el cabezal ubicado en el lado derecho de la última calle mencionada carece totalmente de señal, lo que es un factor de riesgo si se tiene en cuenta que por la misma bajan colectivos a gran velocidad.
En Eligio Ayala y Antequera tampoco enciende el verde para girar a la izquierda.