26 abr. 2026

Alban Krug, el nazi de Hohenau que

Por Andrés Colmán Gutiérrez

El refugio.  La casa de campo de Alban Krug, en Hohenau, donde se ocultó Josef Mengele.

El refugio. La casa de campo de Alban Krug, en Hohenau, donde se ocultó Josef Mengele.

HOHENAU - ITAPÚA

¿Quién era Alban Krug, el poblador pionero inmigrante alemán que brindó generosamente su casa de campo en Hohenau Cuatro, Caguarené, para que sea usada como refugio en el Paraguay por el doctor Josef Mengele, el ex jerarca nazi y criminal de guerra más buscado del mundo, a principios de los años 60?

En la comunidad de Hohenau son pocas las personas que aceptan brindar datos para construir una semblanza sobre Krug, a quien algunos autores internacionales, como Gerald Astor, (autor de Mengele, el último nazi), nombran como “el jefe del partido nazi clandestino en el Paraguay, en la época”.

Reinaldo Becker Dietze, el cooperativista y escritor que nos ayudó a ubicar y conocer la casa en que vivió Mengele en Hohenau, recuerda a Alban Krug como “una persona muy culta, muy querida”.

Eugenio Wolf, nieto de una cuñada de Alban Krug, lo describe también como una persona trabajadora y respetada en la comunidad, pero que no ocultaba su gran simpatía por el partido nazi y por su gran líder, Adolf Hitler.

BRASILEÑO. Alban Krug nació en Brasil, en el seno de la primera colectividad alemana que llegó al vecino país. Formó parte del grupo de familias que llegaron al Paraguay en 1900, para fundar Hohenau.

Casado con Nora Altenhofen, también nacida en Brasil, tuvieron varios hijos en Hohenau. Alban se hizo propietario de miles de hectáreas de tierras en lugares como Morena’i, Hohenau 5 y Hohenau 4, incluyendo el sitio en donde construyó la casa de campo de estilo alemán antiguo, donde viviría Mengele.

Krug se convirtió en un próspero empresario agrícola y fue presidente de la Cooperativa Colonias Unidas.

“Él admitía en forma pública su admiración por Adolf Hitler, principalmente porque fue el único presidente alemán que reconoció a los descendientes de alemanes radicados en otras partes del mundo”, destaca Eugenio Wolf.

En esa época, la mayoría de los pioneros alemanes de Hohenau, Obligado y Bella Vista, se mostraron entusiasmados con el nazismo, y hacían campaña públicamente a favor de Hitler.

Alban Krug llegó a ser el principal líder del grupo de nazis paraguayos en Hohenau, según Wolf y otros pobladores consultados.

CONTACTO. En su libro Mengele: La historia completa, publicado en 1986, los escritores e investigadores Gerard L. Posner, norteamericano, y John Ware, británico, relatan que fue el piloto alemán Hans Ulrich Rudel, quien presentó a Alban Krug a Mengele, probablemente en 1960, en la primera visita que realizaron a Hohenau.

Rudel, quien fue asesor del presidente argentino Juan Domingo Perón, era también agente comercial de las industrias de la familia Mengele en Alemania, y se hizo muy amigo del dictador Alfredo Stroessner, quien le permitió hacer negocios en Paraguay.

Paralelamente, Rudel se vinculó a las organizaciones de alemanes nazis en el Paraguay, y fue así como logró que reciban y protejan a Mengele, primero en Altos y luego en Hohenau.

“Aunque vivía en Hohenau, en la casa de Alban Krug, Mengele se movía mucho por varios lugares, siempre muy bien protegido por guardaespaldas”, relata Reinaldo Becker, citando lo que le había contado el ex oficial SS Alfonz Dierckx, quien conoció personalmente al Ángel de la Muerte.

La mayoría de los hombres entrenados que lo custodiaban eran miembros de la organización de nazis alemanes paraguayos.