Por Roberto Gómez Palacios
rogomez@hora.com.py
La Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA) tuvo agradables sorpresas en su penúltimo concierto de Abono de esta temporada.
La actuación del barítono español Luis Llaneza (izq. en foto) y el debut en la batuta del maestro César Lito Barrios fueron convincentes.
Llaneza posee una voz potente y bien estructurada. La interpretación de varias arias operísticas de grandes autores fueron desafíos tremendos que logró vencer, pese a algunas pequeñas dificultades.
La música de ópera es tan especial que requiere, además de manejar a la perfección las técnicas vocales, de un tratamiento íntegro a nivel interpretativo, de entender lo que dice la letra, sentirlo, y transmitirlo aunque sea en un idioma distinto al que habla la platea.
Llaneza siente y hace entender su mensaje a través de la expresividad. Asume un rol distinto en cada obra y eso conlleva el cuidar las variantes de la voz de acuerdo a cada circunstancia.
Los pequeños tropiezos, débiles por cierto ante su notable calidad artística, fueron en algunos casos el descenso de potencia en la voz, y la equivocación de letra en una estrofa de Canción del Toreador, de la ópera Carmen, de Bizet, que le sugirió un pequeño retraso en el tiempo al compaginarse con la orquesta.
Por su parte, César Lito Barrios mostró mucha seguridad al dirigir. Aprendió algunas obras de memoria y no le hizo falta recurrir al pentagrama para dar las indicaciones precisas en la entrada de cada instrumento.
Su experiencia en la batuta con la OSCA se había limitado a los Conciertos de mi Ciudad, pero la sobriedad demostrada en el Abono le brinda una clara oportunidad de situarse como muy buen director de orquesta, a sus 33 años de edad.
La orquesta en sí, por su parte, debe seguir el camino de la perfección, pues en algunas partes demuestra ciertas descoordinaciones, leves pero notorias, factibles quizás por el estancamiento interpretativo de algunos de sus componentes.