El acceso al jardín y preescolar ya moviliza a los padres de familia que buscan asegurar un lugar para que sus hijos empiecen la vida escolar. Varios colegios privados inician la preinscripción de los alumnos y el proceso de evaluación psicopedagógica.
El colegio Salesianito toma la preinscripción de los interesados y fija la fecha para la prueba de admisión. En este colegio se toma a niños de cuatro años para el jardín en los turnos mañana y tarde, y al preescolar con cinco años, sólo en el turno tarde.
CERRADOS. Hay colegios que tienen un sistema cerrado de inscripción, como el San José. La institución educativa informó que “no hace extensivo al público en general los periodos y requisitos de admisión, puesto que, como colegio tradicional, sus nuevos alumnos provienen de familias que ya cursaron en años anteriores”.
Hay colegios que recién entre noviembre y diciembre recibirán las solicitudes de inscripción y otros que mantienen la posibilidad de matriculación a lo largo del año.
Por ejemplo, el colegio San Ignacio de Loyola (SIL) no tiene un periodo de matriculación definido, por lo que los padres interesados pueden acercarse a la institución en cualquier momento del año para realizar el proceso de inscripción de su hijo.
Un vocero de la institución informó que la mayoría de las solicitudes se reciben en noviembre y que todas ellas reciben respuesta para mediados de diciembre.
Entre los requisitos que los colegios exigen figuran la fotocopia de la cédula de identidad del niño y en algunos casos también de los padres de familia, así como el certificado de nacimiento original y foto tipo carnet.
Si el alumno proviene de otra institución, se solicita la presentación de un informe pedagógico y sobre su conducta.
En cuanto a los costos, los montos varían de una institución a otra en base a los servicios y materiales educativos que ofrecen y las matrículas y mensualidades normalmente se definen en noviembre.
PRUEBA DE ADMISIÓN. Más allá de las fechas de admisión, lo que estos colegios tienen en común es la aplicación de una evaluación que ausculta el nivel de madurez de los niños en lo que respecta a su motricidad, lenguaje, capacidad de concentración y de aprendizaje.
Según el sicólogo educativo, Javier Leiro, “hoy en día los exámenes de admisión se convirtieron en todo un reto para los más pequeños de la casa y también para sus padres”.
Explicó que la evaluación escolar a esta edad debería tener el objetivo de conocer si el niño está en condiciones o no de ingresar al preescolar o jardín debido a su madurez emocional e intelectual.