17 oct 2026

A ocho años de su hallazgo, rezan a la milagrosa Cecilia

Este sábado 16 de febrero se cumplieron ocho años de aquel día en que agentes policiales y del Ministerio Público, acompañados por la familia Cubas Gusinky, llegaron hasta una vivienda ubicada en el barrio Mbocayaty, de Ñemby, que luego se conocería como La Casa del Horror, por lo que allí encontraron: el cuerpo sin vida de Cecilia Cubas, enterrado en el fondo de un túnel. Así terminaba aquel episodio que conmovió el Día de la Primavera, el secuestro de la hija del expresidente Raúl Cubas, el 21 de setiembre de 2004. Los lugareños dicen que Ceci es el ángel que les cuida y que les cumple los milagros.

Tras el hallazgo, frente a la casa número 342 de la calle Las Palmas, los vecinos armaron un pequeño oratorio, que fue creciendo con el tiempo y donde los niños, jóvenes y adultos van a elevar una oración a Dios y a pedirle a Cecilia que ruegue por ellos.

Y como cada aniversario del hallazgo de su cuerpo, a la tarde los vecinos del barrio Mbocayaty se juntaron para recordarla, sin dejar de darle gracias a Cecilia por los favores recibidos, y otros para solicitarle de nuevo alguna ayuda desde los cielos.

En el oratorio, además, hay un cuaderno, en él están los pedidos que le hacen las personas a la fallecida; incluso comentó una vecina que los que más recurren a ella son los estudiantes en épocas de exámenes, o cuando algún familiar se encuentra enfermo.

Cecilia Cubas, víctima de un secuestro con asesinato de por medio, pasó a ser un motivo de unión en el barrio donde fue encontrada. Unión en oración, en devoción, confraternidad y solidaridad.

ACTOS. Los vecinos, en la tarde de ayer, realizaron un rezo en el oratorio Santa Cecilia, como lo llaman en Mbocayaty. Luego del acto religioso, los más grandes armaron una merienda para los más pequeños de la zona.

Pero no solo en los aniversarios se realizan actividades en el oratorio, recordándola a ella, sino que todos los días 16 de cada mes los vecinos organizan la merienda para los niños. Madres, padres, y jóvenes colaboran para que, realizando acciones en nombre de Cecilia, sus plegarias puedan ser escuchadas.

En el lugar existe una alcancía donde se dejan ofrendas para cuidar y limpiar el lugar donde le rezan a Cecilia, pero lo principal es que ese dinero es utilizado para las meriendas mensuales, indicó una vecina.