El presidente brasileño, Lula da Silva, candidato a la reelección a sus 80 años de edad, se quejó ayer en Río de Janeiro de que le llamaran “viejito”, pese a hacer ejercicio dos horas cada día y tener un buen físico. “Hago un esfuerzo condenado, me levanto cada día a las 05:30, me ejercito dos horas para parecer así de fortachón... y me llaman ‘viejito”, bromeó durante un acto, después de que una trabajadora se refiriera a él con ese término en un discurso previo.
Ante las risas del público, Lula amenazó con “dejar de hacer sacrificios” y volverse “bien gordote”, a lo que los asistentes respondieron con un sonoro "¡nooo!”.
La semana pasada, se viralizaron en redes sociales unas imágenes del mandatario en traje de baño durante sus vacaciones de Navidad en la playa, con cientos de comentarios que alababan su buen aspecto. Lula, quien a menudo elogia su propia condición física en público, busca proyectar una imagen de salud y actividad, a menos de un año de las elecciones presidenciales y después de superar algunos percances. EFE